En un país como Chile, donde el 80% de las familias vive con un perro o un gato, su presencia impacta cada vez más en la organización de rutinas, presupuestos familiares y decisiones económicas. Este cambio ha propiciado el crecimiento de un mercado de mascotas que busca satisfacer desde necesidades básicas hasta entregar sofisticados servicios, lo que abre la siguiente encrucijada: ¿cómo mantener su necesaria “animalidad” en un mundo que hoy les ofrece hasta ir al ‘colegio’?