El Presidente no solo recortó gastos: también reordenó ganadores; un análisis de más de tres millones de datos de la Tesorería de la Nación muestra cómo las constructoras que dominaron la caja estatal durante años fueron desplazadas por droguerías, laboratorios, empresas de limpieza, tecnología y seguridad; cambió la casta, pero sigue siendo un gran negocio venderle al Estado