En un mundo interconectado cualquier toma de decisiones depende de numerosos factores que escapan a nuestro control. La volatilidad y la incertidumbre caracterizan la política internacional. Guerras, como la de Ucrania, crisis sanitarias, como la pandemia, políticas expansionistas, como la de China, o la irrupción de líderes populistas, las catástrofes medioambientales o las grietas en la ciberseguridad contribuyen al desorden de lo que siempre hemos entendido como el orden mundial. Hoy la gestión de riesgos ya no puede sustentarse en un sistema de estabilidad internacional. Todos los acontecimientos mundiales tienen un impacto en la economía. Es necesario entender lo que está pasando ahí fuera para tomar decisiones dentro. La geopolítica ha de incorporarse a la empresa como una herramienta más para identificar los riesgos y buscar las oportunidades. Ya que no podemos influir sobre ella, la clave es conocer y entender lo que está pasando en el mundo y, más importante aún, lo que puede pasar. Esta es la finalidad de este programa, incorporar la geoeconomía a la estrategia empresarial.