El sueño de decenas de países del mundo (tener una divisa fuerte, fiable y demandada) se ha convertido en la gran pesadilla de Suiza. El franco suizo es uno de los activos más demandados en el mundo, un logro obtenido por méritos propios. Los suizos poseen una economía muy desarrollada (la más rica de Europa en PIB per cápita), competitiva y poco endeudada (esto es clave), un sistema político estable, transparente y sólido, junto a un banco central muy respetado y en el que confían sobremanera los suizos... y el resto del mundo. El problema es que cuando un activo es relativamente escaso (su oferta escasa respecto a la demanda), su precio tiende a subir.