La caída de la natalidad y la gran reversión demográfica se han convertido en uno de los grandes obstáculos económicos y sociales de este siglo. La caída casi coordinada a nivel global de nacimientos reduce el crecimiento potencial de la economía global, además de generar otros perjuicios para la economía que son difíciles de cuantificar. Por ejemplo, un menor número de nacimientos reduce la probabilidad de nuevos hallazgos y descubrimientos que cambien el mundo (salvo que la IA empiece a hacerlo por nosotros). Por una cuestión probabilística, es más fácil que aparezca otro Albert Einstein en el mundo si nacen más niños. Por ello, gobiernos e investigadores tratan de averiguar qué hay detrás de este desplome coordinado casi de la natalidad a nivel global.