El testimonio de Lucy McKiddy es detallado y consistente en el tiempo: asegura que su padre, Donald Dean Studey, mató a más de cincuenta mujeres vulnerables, trabajadoras sexuales o jóvenes en situación de calle, que contrataba con la excusa de ayudarlo en la crianza de sus tres hijas. 612 páginas de una investigación en curso y un dilema: ¿dónde están los cuerpos?