Los británicos están siendo testigos de otro terremoto político a diez años de la salida del Brexit. El primer ministro británico, Keir Starmer, del ala moderada del izquierdista Partido Laborista, está en la cuerda floja tras los malos resultados de las recientes elecciones locales, que ha permitido el empoderamiento de la extrema derecha. Sería el séptimo gobernante en una década