El 17 de mayo de 1978, la policía suiza capturó a dos hombres que dos meses y medio antes habían profanado la tumba del gran actor y director para “secuestrar” sus restos y exigirle 600.000 dólares a su viuda si quería recuperarlos. Las negociaciones, la trampa que les tendieron y la placa en medio de un campo de maíz que hoy recuerda un episodio desopilante