Nuestra vida está atravesada por el consumo, pero la agenda periodística no lo refleja. La sobrepolitización de la profesión periodística se expresa aquí en forma abrumadora. La política es nuestro tema principal mientras el consumo es un tema menor. Cuando el periodismo discute sobre el nivel del consumo suele buscar con eso probar el éxito o el fracaso de un gobierno. Y, muy seguido, las organizaciones de consumidores se sienten usadas por eso. Si el periodismo necesita reconectar con la audiencia, ¿por qué no hay un periodismo vibrante que refleja nuestro interés central en el consumo?