Tras la renuncia de su padre, las dos hijas del exmatrimonio están a la espera de saber qué ocurre con sus títulos, aunque el rey Carlos III les ha prometido protección. “Toda la familia siente mucha simpatía por las dos, han llevado una vida intachable y no han hecho ninguna tontería”, explica a EL PAÍS Robert Hardman, biógrafo y analista real