OpiniónBajar el gasto también exige reducir el tamaño del Estado, desmontar estructuras innecesarias y eliminar dependencias, cargos y nóminas superfluas.14.09.2026 22:01 Actualizado: 14.09.2026 22:01 La promesa de campaña de Abelardo De La Espriella en materia de austeridad fue clara y contundente. Y las propuestas que Miguel Gómez Martínez formuló antes de asumir el Ministerio de Hacienda fueron igualmente concretas: un recorte del gasto público cercano a $ 60 billones, indispensable frente al desastre fiscal recibido. Propuso reducir a trece los ministerios, congelar el gasto y fusionar entidades. Y en el proyecto de presupuesto, el ajuste quedó en $ 21,9 billones; es apenas un buen comienzo.Pero el Gobierno debe ir al fondo y emprender una drástica reducción del Estado, comenzando por el Ejecutivo. Aunque el ministro Gómez Martínez no precisó cuáles ministerios quedarían, siendo un hombre riguroso, es de suponer que la cifra propuesta tiene sustento técnico. Vale la pena, entonces, concretarla. Y habría que avanzar también en la eliminación de viceministerios: dejar solo uno por cartera. Resulta difícil entender que Colombia tenga 38 viceministros, ya sin los cinco del engendro burocrático llamado Ministerio de la Igualdad.Tampoco deja de sorprender el exagerado número de agencias (16) que tiene el Gobierno Nacional, con una frondosa carga burocrática. Solo seis están clasificadas por la Función Pública como “agencias”: ADR, ANT, ANH, ANM, ANI y Virgilio Barco. Las demás son unidades administrativas especiales o establecimientos públicos, aunque llevan aquel nombre. Un recorte serio debería eliminarlas todas, conservando sus funciones mediante direcciones operativas de los respectivos ministerios. Además, existen otras 15 o 20 entidades para suprimir o fusionar, entre unidades administrativas y fondos burocráticos. Así nos ahorraríamos costosas y pomposas estructuras directivas con presidentes, vicepresidentes y gerentes.El Gobierno debe persuadir también al Poder Judicial, que bastante tiene para reducir, pues es igualmente gigante; y al Congreso, para que haga lo propio.Y para reducir de verdad el tamaño del Estado, también hay que fijar la mirada sobre las superintendencias. Tenemos diez, al menos las formalmente clasificadas como tales. Basta escudriñar sus nóminas administrativas y legiones de contratistas para dimensionar su costo. Igualmente, existe otra docena de entidades innecesarias que duplican funciones.Ahora, el Gobierno tendrá que eliminar los 900.000 contratos de prestación de servicios que dejó instalados el petrismo. Pero el esfuerzo debe ir mucho más allá: revisar miles de nuevos cargos y todas las nóminas paralelas que se multiplicaron durante el cuatrienio anterior.Y para que la decisión política sea completa, el Gobierno debe persuadir también al Poder Judicial, que bastante tiene para reducir, pues es igualmente gigante; y al Congreso, para que haga lo propio. Un ejemplo: en 2018, solamente en el Senado de la República, redujimos de 800 a 350 contratos de prestación de servicios. Cuando existe voluntad política, la austeridad deja de ser discurso y se convierte en realidad.Consideración especial merece la JEP. A ese tribunal, creado sin planeación alguna y cuyos resultados siguen siendo apenas un discurso, entre 2018 y 2026 se le han asignado aproximadamente $ 4,22 billones del Presupuesto General de la Nación. Es otra cifra que obliga a preguntarnos por el costo-beneficio de un Estado que creció hasta convertirse en una gigantesca maquinaria burocrática.La conclusión no deja lugar a dudas: bajar el gasto no consiste solamente en recortar partidas del presupuesto. Exige reducir de verdad el tamaño del Estado, desmontar estructuras innecesarias, eliminar duplicidades, dependencias, cargos directivos y nóminas superfluas, y devolverle una dimensión acorde con la realidad de la nación. Las preguntas son inevitables: ¿cuánto nos cuesta sostener este voraz elefante? ¿Necesita Colombia semejante fronda burocrática para funcionar? La verdadera austeridad comienza allí. El Gobierno tiene la palabra; manos a la obra. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.