El aumento de la morosidad de los hogares vuelve a poner el foco sobre el deterioro de los ingresos y el costo de vida. Federico Glustein sostuvo que el endeudamiento está directamente relacionado con la pérdida del poder adquisitivo, mientras Santiago Llull advirtió sobre las consecuencias de la acumulación de deuda y las refinanciaciones. En la Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, ambos economistas analizaron las dificultades que atraviesan las familias para afrontar gastos y compromisos financieros. Glustein puso el foco en la caída de los ingresos y el aumento de los gastos, mientras Llull explicó cómo el endeudamiento puede transformarse en un problema cada vez más difícil de resolver. La caída de ingresos y el aumento de los gastos Para Glustein, el origen del endeudamiento está directamente relacionado con la pérdida de ingresos de las familias. “La raíz del endeudamiento, es lo que el gobierno nunca explica, la caída del ingreso de las familias”.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
El economista explicó que los hogares priorizan determinados gastos aun cuando sus ingresos no acompañen la evolución de los precios. “Si vos tenés una familia, ¿qué es lo primero que evitas cortar? La salud”. En ese contexto, señaló el fuerte incremento de distintos servicios: “Las prepagas subieron por encima de la inflación”. A esa presión se suman los gastos cotidianos. “Si tu ingreso no sube por línea de inflación, estás pagando más”, afirmó Glustein, quien enumeró los aumentos en “luz, gas, agua, telefonía, internet” y otros consumos básicos. Según su análisis, el deterioro de los ingresos también se combina con un mercado laboral más frágil. “La pérdida de 349 mil puestos de empleo registrados” constituye otro factor relevante porque, explicó, perder un trabajo no implica solamente resignar un salario. “No solamente en el ingreso, sino también en la calidad de vida, porque vos con tu empleo tenés cobertura social, asignaciones familiares, una obra social”, sostuvo. Y resumió el impacto de este proceso: “Pauperizaste el trabajo y a su vez pauperizaste el consumo”. La deuda se transforma en un problema estructural Santiago Llull puso el foco en la relación entre acreedores, deudores y las dificultades para refinanciar obligaciones. “Si el acreedor te cobró 500% de tasa y te refinancia, ¿qué te refinancia?”, planteó. Para el especialista, cuando la deuda alcanza niveles difíciles de afrontar, la discusión deja de ser cuánto se debe y pasa a centrarse en cuánto puede recuperarse. “Seguramente lo que va a pasar es que el acreedor te diga, ¿y cuánto me podés pagar?” Llull describió así una transformación en la relación entre quien presta y quien debe: “Pasás de una posición de ‘soy el campeón del mundo’ (...) a ‘¿me podés pagar algo de lo que me debés?’”. Y advirtió sobre una consecuencia todavía más profunda cuando el fenómeno alcanza a un número creciente de personas: “Cuando mucha gente debe, se transforma en: ‘no, no te voy a pagar, no tengo nada a mi nombre’”.






