La llamada de los primeros ejecutivos responsables de los grandes modelos de inteligencia artificial a ralentizar el desarrollo de sus versiones más avanzadas ha impactado sobre los fabricantes de chips y otras tecnológicas en Bolsa, castigo que se traduce en una caída del 1,3% para el índice Nasdaq, referencia mundial del sector tecnológico. El gigante Nvidia, la mayor empresa del mundo, se deja un 3,5%. El principal índice mundial de empresas de chips (denominado Philadelphia Semiconductor) baja un 5% y las empresas que lo componen pierden más de 600.000 millones de dólares de valor de mercado.La ola de ventas ha recorrido el globo de punta a punta, después de un fin de semana en el que, contra pronóstico y con los mercados cerrados, los grandes magnates de la IA se pusieron de acuerdo en la conveniencia de usar guardarraíles. En Corea del Sur bajaban las grandes fabricantes de procesadores y memorias, como SK Hynix o Samsung, con pérdidas entre el 4% y el 6%. el castigo ha sido especialmente duro para la japonesa SoftBank, accionista de OpenAI, cuyas acciones llegaron a caer más de un 13% en Tokio, para cerrar con un recorte del 10,7%, su mayor descenso desde finales de junio. En Europa, la alemana Infineon (memoria) y la neerlandesa ASML (fabricante de equipamiento para semiconductores) bajan también más del 7%. Y en Wall Street, Advanced Micro Devices, Intel o Micron se dejan más del 5%.El embate, en todo caso, va por barrios, y es mucho más virulento entre las empresas de chips y semiconductores que entre los hiperescaladores (grandes proveedores de servicios en la nube y centros de datos): Meta, Microsoft o Alphabet han abierto al alza, mientras Oracle o Nvidia sí bajan en Bolsa. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, adelantó el sábado que su empresa aplicará nuevas medidas de seguridad y pidió al sector que rebaje el ritmo de desarrollo. Su llamamiento recibió el respaldo de Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, mientras que el presidente de EE UU, Donald Trump, restó importancia a esas preocupaciones.Aun así, el asunto ha opacado al resto de la actualidad financiera, incluso en una semana, la actual, en la que Estados Unidos puede subir tipos de interés. Hoy se ha conocido que OpenAI, Anthropic y Google llevan hablando desde julio sobre cómo crear un órgano que fije estándares para la industria, mientras que Microsoft ha anunciado este lunes la publicación de un código de conducta provisional que impondrá restricciones a sus modelos de inteligencia artificial. Hace una semana saltaron las primeras alarmas sobre los posibles daños de la IA, cuando el investigador de Anthropic, Jacob Coxon, dimitió y afirmó que las personas que desarrollan la IA “creen sinceramente que esta podría acabar con todos nosotros para finales de la década”. “Dada la casi total uniformidad de las opiniones de los líderes del sector de la IA sobre la necesidad de actuar con cautela, no dudamos de la sinceridad de sus preocupaciones en materia de seguridad”, explican los analistas de Citi. Una eventual desaceleración de inversiones, apuntan, “podría reducir la brecha entre la demanda y la oferta de infraestructuras de IA, aunque probablemente no lo suficiente como para aliviar de forma significativa las limitaciones en materia de mano de obra, equipamiento y energía. En última instancia, el ritmo de la inversión podría influir más en la composición y el calendario de la inversión en IA que en su magnitud global“.Estos miedos, en todo caso, florecen sobre terreno ya abonado. El consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, indicó que la empresa probablemente no salga a Bolsa en 2026, un retraso que ya se había apuntado dentro del mercado. Las inquietudes sobre las elevadas valoraciones del sector y el impacto de las subidas de los tipos de interés estaban ahí. El sector de semiconductores es el equivalente a los picos y las palas de la fiebre del oro: ha sido el principal beneficiado de las inversiones masivas en IA, pero tocó techo en junio y desde entonces cae el 25%. Los temores a una burbuja financiera en el mundo de la IA son recurrentes, dadas las extremas valoraciones del sector y un ritmo de inversiones sin parangón. Lo apuntó la semana pasada el exgobernador del Banco de España y actual presidente del Banco Internacional de pagos Pablo Hernández de Cos: “Una de las características del mercado de la IA que eleva el riesgo de pinchazo es la carrera armamentística de inversiones entre las empresas, provocada por la intensa competencia, que puede llevar a estas firmas a invertir en exceso”. El BIS calcula inversiones en infraestructura de inteligencia artificial de un billón de dólares entre 2025 y 2026; gran parte de este gasto de capital se ha repartido en el puñado de empresas que controlan las distintas capas del negocio. Es esta parte de la cadena de valor la que más ha subido en Bolsa este año, la que más puede verse perjudicada por un parón inversor y la que más cae este lunes. Según explica a Bloomberg Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets en Singapur, las valoraciones descuentan no solo una demanda robusta, sino también un ritmo incesante de desarrollo de modelos.“Si la carrera de la IA se desacelera considerablemente, la pregunta clave pasa a ser: ¿quién paga toda esa infraestructura? Los contratos de arrendamiento, la deuda y los compromisos de suministro eléctrico se mantienen, incluso si la demanda prevista de capacidad de cómputo y el crecimiento de los ingresos se ralentizan. Y eso podría introducir cada vez más el riesgo crediticio en la narrativa de la IA”, señaló a Reuters Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.“La cuestión clave es si esta es la primera señal de que el extraordinario ciclo de inversión en IA podría acabar moderándose. Por ahora, eso parece improbable. La carrera competitiva entre empresas y países sigue siendo intensa, y resulta difícil imaginar que las compañías den un paso atrás voluntariamente mientras sus rivales continúan avanzando”, señala en una nota de hoy Deutsche Bank. Michael Burry —famoso por sus apuestas contra el mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis financiera de 2008— afirmó en un mensaje en la red social X que las recientes advertencias son puro “bombo y exageración”, así como una “cortina de humo para ocultar una desaceleración real e incontrolable del crecimiento”.
Las tecnológicas caen con fuerza en Bolsa ante el temor a un frenazo en las inversiones en IA
El Nasdaq baja un 1,3% en la apertura de Wall Street, en una sesión de fuertes pérdidas en las firmas de chips de Europa y Asia. La japonesa Softbank se hunde hasta un 13%













