Los ecos de la dimisión del ingeniero de Anthropic Jacob Coxon el pasado miércoles llegan a la ONU. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha advertido que el desarrollo de la inteligencia artificial pone “en riesgo” todos los derechos humanos, “incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad”.
“Estamos al borde de un cambio irreversible que afectará no solo a nosotros, sino a las futuras generaciones de la humanidad. En otras palabras, todos los derechos humanos están en riesgo, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad. La seguridad de la IA debe significar algo más que la fiabilidad técnica del producto en cuestión. Significa proteger activamente a las personas, las comunidades, las instituciones y las generaciones futuras”, ha escrito Türk en una comunicado.
En concreto, el responsable de los derechos humanos en la ONU señala la “carrera actual hacia una IA cada vez más potente” como un “salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para cada aspecto de nuestras vidas”. “Las fallas en los sistemas de IA agéntica [que opera con autonomía], y más aún en sistemas diseñados deliberadamente con ese fin, podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y atentar contra el corazón mismo de las instituciones democráticas”, agrega. Por todo ello, ha pedido una “corregulación” de la industria como un “primer paso urgentemente necesario”, así como una “verificación independiente y técnicamente competente”.










