Las cabezas de las tres principales empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos (Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk) han iniciado un esfuerzo coordinado por desacelerar su desarrollo, argumentando que ahora mismo representa un riesgo existencial para la humanidad. Mientras tanto, Donald Trump y sus aliados republicanos rechazan esa idea porque compromete la competencia con China en la carrera tecnológica. ¿Qué parte del cuadro no estamos viendo?

Por Eumar Esaá / FRANCE 24

Lo que se inició como una publicación con tintes apocalípticos de un exempleado de Anthropic y OpenAI en X el 8 de septiembre ha escalado hasta convertirse en un tema de interés nacional en Estados Unidos: el riesgo de que una superinteligencia artificial actúe de forma autónoma en contra de la humanidad y se convierta en una amenaza existencial.

Cuando se esperaba un desmentido corporativo ridiculizando la posición de Jacob Coxon (el hombre que advirtió que “ninguna compañía está actuando responsablemente”), lo que siguió, en cambio, fue una cascada de posiciones validando sus preocupaciones.

I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.