0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa mayor crisis migratoria de la historia de Ceuta estalló en una frontera que llevaba años preparándose para ser “inteligente”. Los días 30 y 31 de julio, unas 72.000 personas cruzaron desde Marruecos, y desbordaron el dispositivo de seguridad de una ciudad de apenas 80.000 habitantes.Ocurrió en una de las fronteras más vigiladas de Europa. En julio de 2024, tras seis años de obras y más de 22 millones de euros de inversión, Interior dio por finalizadas las infraestructuras de modernización de El Tarajal: tres nuevas terminales, circuito cerrado de televisión, identificación automática de matrículas, detectores de personas y sistemas de búsqueda rápida de huellas. Una parte de esa inversión, 7,5 millones de euros, sirvió para preparar Ceuta para el Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES), una de las piezas del nuevo engranaje europeo de control fronterizo.España adjudicó 674 contratos públicos de tecnología fronteriza entre 2018 y 2025 por un valor de 541 millonesEsa arquitectura dio un salto decisivo apenas un mes y medio antes de la crisis. El 12 de junio de 2026 Europa empezó a conectar de forma efectiva sus grandes bases de datos de fronteras, migración y seguridad. Hasta entonces, una misma persona podía aparecer por separado por haber solicitado un visado, pedido asilo, cruzado una frontera o estar incluida en una alerta policial. Ahora, el Portal Europeo de Búsqueda permite consultar varios sistemas a la vez y el Registro Común de Datos de Identidad identifica a una persona que aparece en varias bases de datos a la vez. Desde mayo de 2025, además, el Servicio Compartido de Correspondencias Biométricas cruza huellas y rostros entre sistemas europeos.La Unión Europea lleva casi una década construyendo este sistema que interconecta seis grandes bases de datos. Cuatro ya están operativas: el SIS, con alertas policiales; el VIS, con datos de visados; Eurodac, sobre asilo y migración irregular; y el EES, que registra entradas y salidas de viajeros extracomunitarios. El entramado se completará en los próximos años con ETIAS, para las autorizaciones de viaje, y ECRIS-TCN, para localizar antecedentes penales en otros países de la UE. Las seis bases siguen siendo independientes, pero la nueva estructura permite consultarlas de forma conjunta y vincular los registros de una misma persona. La conexión aún no está completa: también falta desplegar el Detector de Identidades Múltiples, que permitirá detectar cuándo alguien aparece con nombres o identidades diferentes.Normalmente, la tecnología que prueban en Ceuta y Melilla después se exporta”José BautistaInvestigador de PorCausaLa tecnología no elimina el margen de error. “Con la tecnificación y la algoritmización de las fronteras inteligentes estamos exponiendo a uno de los colectivos más vulnerables, que son los migrantes, sin que existan mecanismos para auditar y controlar sus sesgos y funcionamiento”, denuncia Encarnación La Spina, profesora de Derecho y miembro del Instituto de Derechos Humanos de Deusto.Ese salto hacia un control cada vez más automatizado es precisamente lo que el informe Fronteras inteligentes, democracias negligentes, elaborado por porCausa y el Centre Delàs, describe como una nueva generación del control migratorio, marcada por la gestión masiva de datos, la biometría y los algoritmos.España ocupa un lugar destacado en esa transformación y también en el negocio que la sostiene. El informe analiza 674 contratos de tecnología fronteriza adjudicados entre 2018 y 2025 por 541 millones de euros. El 44,1% se tramitaron mediante procedimientos negociados sin publicidad, una fórmula que los autores vinculan en muchos casos a razones de urgencia o seguridad. José Bautista, investigador de PorCausa y coautor del estudio, sitúa a Ceuta y Melilla como puntas de lanza de esta transformación: “Normalmente, la tecnología que prueban en Ceuta y Melilla después se exporta”.Ceuta cuenta además con un amplio entramado de vigilancia: cámaras convencionales y térmicas, reconocimiento facial, sensores y otros sistemas de detección. “Mucho antes de llegar ya te están viendo”, resume Bautista, que explica que algunas cámaras alcanzan entre dos y cuatro kilómetros. Estas cámaras captaron los rostros de quienes cruzaron el 30 y 31 de julio, y que más de un mes después siguen pendientes de revisión.“Es probable que, una vez procesadas, se cotejen con los sistemas europeos”, advierte La Spina. Si ocurre, las imágenes captadas durante aquellos dos días no quedarán únicamente como registro de la crisis: podrán servir para identificar a esas mismas personas en futuros controles.Periodista de datos, visualización e investigación
La grieta de la frontera inteligente de Ceuta
La frontera sur de Europa se vigila con cámaras, sensores y biometría






