14/09/2026 00:05 Actualizado 14/09/2026 06:00 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn los últimos días asistimos a una proliferación de llamamientos para controlar el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial (IA). Al mismo tiempo que las grandes compañías presionan, sobre todo a la Administración de EE.UU. y a la UE, para mantener la mayor desregulación posible que les permita multiplicar sus ganancias, algunos de sus dirigentes reconocen que el juguete se les está yendo de las manos. No se trata solo de empleados que deciden desvincularse para no cargar con la culpa de un moderno J. Robert Oppenheimer, sino que mandamases como Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (X) o Demis Hassabis (Alphabet-Google), que no se han caracterizado por sus escrúpulos precisamente, ya están pidiendo que alguien los frene en su carrera para no acabar todos estrellados.No se trata de renunciar a un avance tecnológico de tal utilidad, sino de avanzar a un ritmo acorde con las capacidades de adaptación de la humanidad. Cualquiera que lea hoy un periódico puede apreciar la cantidad de informaciones sobre las más diversas aplicaciones de la IA y los problemas que conlleva. Hace menos de cuatro años, la sigla IA era un exotismo. En ese escaso tiempo hemos pasado de debatir sobre la pérdida de empleos o la hipotética merma en la creatividad a dar un salto inquietante. Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, acaba de avisar de que en seis o doce meses un enjambre de agentes de IA “podría ser capaz de apoderarse de todo internet”, es decir, del funcionamiento de nuestro mundo, desde las pequeñas cosas de nuestro día a día hasta el sistema financiero o las armas más letales.Las sucesivas advertencias no han sido desmentidas por los dueños de esas grandes compañías, salvo el inefable Mark Zuckerberg. Los gobiernos apenas dedican esfuerzos de cooperación en este asunto. Parece inevitable dejarlo en manos de EE.UU. y China. El sufrimiento de millones de personas en las dos guerras mundiales alumbró la creación de las Naciones Unidas (hoy en declive), y los temores de la guerra fría favorecieron acuerdos de destrucción de arsenales nucleares. En esta nueva era, ¿surgirá a tiempo la presión social suficiente como para crear una alianza mundial que vigile y controle las IA?Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter 'Política', que se publica cada jueves, y de los libros 'El naufragio' y 'El muro', sobre el conflicto catalán
Que alguien nos frene, por Lola García
En los últimos días asistimos a una proliferación de llamamientos para controlar el ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial (IA). Al mismo tiempo que las grandes compañías presionan, sobre todo a la Administración de EE.UU. y a la UE, para mantener la mayor...
Altman (OpenAI), Musk (X), Hassabis (Google) admiten que IA se va de manos; Anthropic advierte: agentes podrían controlar internet en 6-12 meses. Sin governance global, compañías presionan desregulación mientras reconocen riesgo existencial a sistemas financieros e infraestructura crítica.













