Entre el mosaico de mantas y siluetas que cada noche cubrían las aceras de las proximidades del embolsamiento de Loma Colmenar (Ceuta), las primeras cabezas se destapaban en busca de respuestas. El rugido de una larga hilera de furgones policiales empezó a despertar a los migrantes que desde hace semanas dormían a la intemperie junto a unuo de los campamentos levantados por el Gobierno en la ciudad autónoma. Un joven avisaba a su amigo tumbado de su derecha que, a su vez, despertaba al compañero de detrás. En efecto dominó, las caras de desconcierto se multiplicaban: “¿Esto es por nosotros?”, preguntaba un joven marroquí mientras doblaba una manta a toda prisa. “¿Nos llevan a un centro o a Maruecos?”.
Así arrancó la primera de una serie de reubicaciones -después de las primeras realizadas desde la playa del Trampolín hace semanas- con las que el Gobierno central, 45 después de la crisis migratoria, pretende alojar a otra parte de personas migrantes que aún malviven en las calles de Ceuta que aún mantiene la crisis humanitaria e incrementa la sensación de inseguridad entre la población local. El operativo de este domingo logró trasladar al campamento de la barriada de Rosales a 839 personas que pernoctaban en el barrio de Loma Colmenar. La presencia de cientos de personas en sus calles -llegaron a ser más mil en otros momentos- tensionó la convivencia en la zona y despertó las protestas vecinales.











