El Partido Socialdemócrata ha ganado las elecciones parlamentarias celebradas este domingo en Suecia, pero los bloques de la izquierda y la derecha obtienen prácticamente los mismos escaños, según la proyección de la televisión pública con el 69% del voto escrutado. La formación liderada por la ex primera ministra Magdalena Andersson sumaría en torno al 27% de los votos y el bloque de centroizquierda lograría 175 escaños, los justos para alcanzar la mayoría absoluta. Los partidos de la derecha, tras cuatro años en el poder, perderían dos escaños y se quedarían en 174. La ultraderecha, que alcanzó la segunda posición en 2022, retrocede y es superada por los conservadores.Desde finales de 2023, las encuestas concedían a los cuatro partidos de la oposición —los socialdemócratas, Los Verdes, La Izquierda y el Partido del Centro— una cómoda ventaja, pero en la recta final de la campaña la brecha se redujo vertiginosamente y dos de los sondeos publicados el viernes pronosticaban un empate técnico.Andersson, jefa de Gobierno entre 2021 y 2022 y la primera mujer en ocupar el cargo en Suecia, perdió el poder en los comicios de hace cuatro años por un estrechísimo margen. A pesar de que los socialdemócratas fueron los más votados —como ha ocurrido en cada elección parlamentaria en el país escandinavo desde 1917—, los partidos de la derecha sumaron 176 escaños frente a los 173 del bloque de centroizquierda. Los conservadores, los cristianodemócratas y los liberales formaron una coalición de gobierno tras alcanzar un acuerdo con los ultraderechistas de Demócratas Suecos, que pese a no haber formado parte del Ejecutivo, lo ha respaldado estos cuatro años en el Parlamento. Los ultras, liderados por Jimmie Akesson, subrayaron hace unos meses que, en caso de que las derechas volvieran a sumar una mayoría absoluta, exigirían entrar en el nuevo Gobierno. El primer ministro, el conservador Ulf Kristersson, se ha mostrado dispuesto a ello durante la campaña e incluso les ha ofrecido públicamente la cartera de Inmigración.Tras votar este domingo en Nacka, en la periferia de Estocolmo, Andersson declaró a los medios de comunicación que “ahora le corresponde al pueblo sueco decidir qué rumbo debe tomar nuestro país”. La líder socialdemócrata, de 59 años, contrapuso después dos posibles escenarios de futuro: “¿Debemos tener un Gobierno totalmente dominado por Demócratas Suecos, algo que nunca ha ocurrido antes? ¿O debemos tener un Gobierno encabezado por mí, que llevará a Suecia hacia un nuevo espíritu de cooperación?”.En un país donde las 46 mayores fortunas acumulan tanta riqueza como el 75% de la población, según Oxfam, Andersson ha centrado buena parte de su campaña en subir los impuestos a la banca y a las rentas más altas para reforzar el Estado del bienestar. Durante este mandato, el bloque derechista ha endurecido la legislación migratoria hasta convertirla en una de las más estrictas de la Unión Europea. La líder socialdemócrata ha reiterado que la mantendrá si vuelve a gobernar. Sin embargo, ni La Izquierda ni Los Verdes se muestran a favor de seguir con una política migratoria tan dura.La proyección de la televisión pública pronostica para los socialdemócratas un resultado peor al cosechado en 2022, cuando obtuvieron el 30,3% de los apoyos. No obstante, sus probables socios (los centristas, La Izquierda y Los Verdes) obtendrían un apoyo ligeramente mayor al de hace cuatro años.En el bloque de la derecha, los conservadores sumarían una quinta parte de los votos y superarían a la extrema derecha, que retrocedería del 20,5% obtenido en 2022 a un 17,5%. Los cristianodemócratas y los liberales lograrían un resultado mejor al de los últimos comicios, con alrededor del 6% de los sufragios. Hasta la semana pasada, todos los sondeos pronosticaban que el Partido Liberal se quedaría por debajo del umbral del 4% necesario para obtener representación parlamentaria.Si finalmente el bloque de centroizquierda logra ganar por la mínima, Andersson encarará unas negociaciones para formar Gobierno que se prolongarán durante varias semanas, si no meses. La Izquierda ha insistido durante la campaña en que exigirá formar parte del Ejecutivo, mientras que el Partido del Centro ya ha subrayado que no apoyará ninguna coalición que incluya a los poscomunistas. Los centristas, que en el pasado han formado parte de gobiernos de coalición junto a los conservadores, han defendido también la posibilidad de incluir a los democristianos en el futuro Ejecutivo. Andersson, por su parte, ha sostenido en las últimas semanas que está dispuesta a colaborar con todas las formaciones salvo con Demócratas Suecos.La formación ultraderechista, con raíces neonazis, había mejorado sus resultados en cada elección parlamentaria desde que Akesson se convirtió en 2005 en el líder del partido. Hasta hace cuatro años, el resto de las fuerzas parlamentarias suecas habían mantenido un cordón sanitario a los ultras.Si Andersson finalmente vuelve a estar al frente del país nórdico (de 10,6 millones de habitantes) supondrá un balón de oxígeno para la socialdemocracia europea, en un momento en que, de entre los 27 miembros de la UE, solo los de España, Dinamarca y Malta tienen un jefe de gobierno de esta familia política. La campaña electoral ha estado dominada por la seguridad y el orden —Suecia es el miembro de la Unión con la mayor tasa de homicidios por arma de fuego—, la inmigración, las medidas contra la crisis inflacionaria, la sanidad y la educación.En algunas zonas del país se formaron colas muy largas en los centros de votación. En Umea, una de las principales ciudades del norte, algunos ciudadanos tuvieron que esperar más de tres horas para depositar su voto.Más de 3,6 millones de suecos de los ocho millones llamados a las urnas votaron por anticipado, un 30% más que en 2022 y una cifra récord, según la Autoridad Electoral. Postnord, la empresa pública de servicio postal, ha aludido a ese factor para justificar que en varios lugares de Estocolmo no haya podido enviar los votos anticipados antes de la apertura de los colegios, lo que retrasará el recuento.El escrutinio no se completará hasta el miércoles, cuando se contabilicen los votos en el extranjero y una parte del voto anticipado.
Los socialdemócratas ganan en Suecia, pero las proyecciones apuntan a un escenario de igualdad máxima entre bloques
La televisión pública pronostica que los partidos de centroizquierda sumarán 175 escaños, frente a los 174 de la derecha










