Cada septiembre, una selecta lista de ejecutivos de todo Silicon Valley se da cita en el Palace Hotel de San Francisco para intentar impresionar a los inversores en una conferencia organizada por el banco Goldman Sachs.
Esta última semana, entre debates sobre el crecimiento y los posibles beneficios de la inteligencia artificial (IA), los gigantes tecnológicos se han visto obligados a abordar la repentina renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic.
Coxon, de 27 años y que trabajó en OpenAI antes de unirse a su principal rival, aseguró el martes que quienes desarrollan la IA creen que esta tecnología podría destruir a la humanidad.
“Están jugando con nuestras vidas”, dijo.
“Pronto los sistemas sobrehumanos serán capaces de piratear cualquier cosa”, alertó.














