El Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del BCRA, que ya cuenta con media sanción de Diputados. Su finalidad es que el Banco Central vuelva a tener un único objetivo para combatir la inflación, preservar el poder adquisitivo del peso y asegurar la estabilidad monetaria. La teoría monetaria y la evidencia empírica muestran que un solo objetivo es la alternativa más consistente. En cambio, los objetivos múltiples o duales suelen derivar en mayor expansión monetaria, debilitamiento de la moneda, ingeniería estadística para subestimar el IPC y menor dinamismo real. El proyecto también busca impedir que el BCRA emita base monetaria para financiar al Tesoro. Este objetivo es difícil de objetar. En ambos sentidos, la propuesta representa un avance razonable. Como entiende y explica el PEN, la inflación crónica surge de un desequilibrio persistente del mercado monetario: un exceso neto de oferta de pesos, originado por mayor oferta monetaria, menor demanda de dinero o ambas cosas. En Argentina, sin embargo, los problemas monetarios y la inflación crónica derivan mucho más de la caída sistemática y recurrente de la demanda de dinero que de los abusos de expansión monetaria del BCRA y sus bancos asociados. A diferencia de la mayoría de los países del mundo y la región, en Argentina no hay demanda sólida de dinero: los argentinos no ahorramos en pesos ni realizamos todas las transacciones comerciales en esa moneda; las más importantes –inmuebles, vehículos, maquinaria, entre otras– también se hacen en dólares. Así, cuando demandamos masivamente dólares para ahorrar o comerciar, se genera un exceso de demanda cambiaria y de oferta monetaria que eleva el tipo de cambio y luego acelera la inflación.
Pensamiento mágico
El Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para reformar la Carta Orgánica del BCRA, que ya cuenta con media sanción de Diputados. Su finalidad es que el Banco Central vuelva a tener un único objetivo para combatir la inflación, preservar el poder adquisitivo del peso y asegurar la estabilidad monetaria. La teoría monetaria y la evidencia empírica muestran que un solo objetivo es la alternativa más consistente. En cambio, los objetivos múltiples o duales suelen derivar en mayor expansión monetaria, debilitamiento de la moneda, ingeniería estadística para subestimar el IPC y menor dinamismo real. El proyecto también busca impedir que el BCRA emita base monetaria para financiar al Tesoro. Este objetivo es difícil de objetar. En ambos sentidos, la propuesta representa un avance razonable. Como entiende y explica el PEN, la inflación crónica surge de un desequilibrio persistente del mercado monetario: un exceso neto de oferta de pesos, originado por mayor oferta monetaria, menor demanda de dinero o ambas cosas. En Argentina, sin embargo, los problemas monetarios y la inflación crónica derivan mucho más de la caída sistemática y recurrente de la demanda de dinero que de los abusos de expansión monetaria del BCRA y sus bancos asociados. A diferencia de la mayoría de los países del mundo y la región, en Argentina no hay demanda sólida de dinero: los argentinos no ahorramos en pesos ni realizamos todas las transacciones comerciales en esa moneda; las más importantes –inmuebles, vehículos, maquinaria, entre otras– también se hacen en dólares. Así, cuando demandamos masivamente dólares para ahorrar o comerciar, se genera un exceso de demanda cambiaria y de oferta monetaria que eleva el tipo de cambio y luego acelera la inflación.






