CumbreLa Declaraci�n de Nueva Delhi se aprueba por unanimidad gracias a conceptos abstractos como el llamamiento a la "m�xima contenci�n" y el rechazo a los "actos unilaterales de guerra"Vladimir Putin, Narendra Modi y Xi Jinping se dan la mano durante la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, este s�bado.APActualizado S�bado,

septiembre

17:14Uno de los objetivos de India durante la celebraci�n del foro de los BRICS este fin de semana era evitar que el conflicto en Oriente Pr�ximo acabara fracturando la cumbre. El ejercicio de equilibrismo era obligado tras el bloqueo diplom�tico de mayo en la reuni�n de los ministros de Exteriores de los pa�ses miembros. La incapacidad de emitir un comunicado conjunto en aquel momento acentu� las divisiones internas por la guerra en la regi�n. La gran anfitriona asum�a este fin de semana la responsabilidad de acercar posiciones entre los Estados enfrentados de este grupo de pa�ses emergentes: Ir�n, Emiratos �rabes Unidos y Arabia Saud�.Ese objetivo se cumpli� este s�bado y la Declaraci�n de Nueva Delhi fue aprobada por unanimidad gracias a una f�rmula de m�nimos dise�ada para que todas las naciones pudieran firmar el documento sin comprometer sus posiciones. Conceptos abstractos como el rechazo a los "actos unilaterales de guerra", el llamamiento a la "m�xima contenci�n", la ausencia de referencias directas a ninguna de las naciones implicadas en los combates y la defensa de las rutas comerciales fueron algunos de los puntos que permitieron sellar el acuerdo.Este �xito tambi�n evidenci� que de la ret�rica diplom�tica a la realidad sobre el terreno hay una inmensidad. Mientras Narendra Modi buscaba consenso, la inestabilidad en la regi�n se aceleraba de manera dram�tica: Estados Unidos e Ir�n reanudaron las agresiones rec�procas en una guerra que ya dura seis meses; los rebeldes hut�es, alineados con Teher�n, afianzaron sus posiciones en Yemen y en la regi�n del mar Rojo, y Arabia Saud� anunci� el cierre estrat�gico de su oleoducto Este-Oeste tras los ataques con drones procedentes de Irak, seg�n confirm� el Ministerio de Exteriores saud�. De esta manera, Riad ha tenido que cerrar una infraestructura concebida precisamente para proteger sus exportaciones de la crisis en Ormuz, mientras los hut�es ampl�an su capacidad de presi�n en el extremo contrario de la ruta.Por estas razones, para la anfitriona de la cumbre, el desaf�o va m�s all� de de llegar al qu�rum conseguido en la declaraci�n conjunta. Se trata de mantener dentro del mismo foro a pa�ses enfrentados por una guerra que ya est� alterando las rutas por las que circulan el petr�leo, las mercanc�as y los barcos. El consenso sobre el papel no resuelve ninguna de esas fracturas, y aunque Nueva Delhi ha conseguido evitar que, al menos de momento, estas no afecten al funcionamiento de los BRICS, blindar el bloque no la inmuniza contra la crisis geopol�tica.La inestabilidad le afecta de lleno, ya que el crudo que esquiva Ormuz por tierra se topa ahora con el conflicto en el mar Rojo, desestabilizando dos estrechos clave para las rutas comerciales que Nueva Delhi necesita proteger. Precisamente, Modi ha basado su diplomacia durante la cumbre en esta preocupaci�n. Durante su reuni�n del viernes con Masoud Pezeshkian, el primer ministro indio defendi� que los conflictos deben resolverse mediante "di�logo y diplomacia" y reclam� que se garantice la libertad de navegaci�n y comercio, adem�s de la seguridad de los marinos.El m�ximo mandatario iran� aprovech� su presencia en Nueva Delhi para insistir en que Oriente Pr�ximo no necesita un "gendarme" estadounidense, y para defender que la seguridad regional debe quedar en manos de los propios pa�ses de la zona. China, por su parte, ha elevado el tono diplom�tico despu�s de que Xi Jinping reclamara este viernes que los BRICS desempe�en un papel en la b�squeda de una salida al conflicto y ha advertido de que la guerra no responde a los "intereses comunes" de la comunidad internacional.Adem�s, Modi recibi� el s�bado al pr�ncipe heredero de Abu Dhabi, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, en otra demostraci�n del delicado equilibrio que Nueva Delhi intenta mantener en la regi�n, incentivando unos v�nculos estrat�gicos que van desde Washington a Mosc� y pasan por los pa�ses �rabes del Golfo y por Teher�n, con quien conserva una larga relaci�n econ�mica y geopol�tica. Esto hace que su papel no sea el de un mediador neutral, sino el de una potencia que tiene mucho que perder cuando cualquiera de esos equilibrios se rompe.