12/09/2026 a las 12:30h.
En las últimas décadas, la falta de oportunidades laborales, servicios básicos e infraestructuras ha ido mermando a los pequeños hábitats rurales de nuestro país. Son muchos los que, desde hace unos años, han decidido dejar su vida en estas zonas, comúnmente llamadas «España vaciada», para mudarse a las grandes urbes. Un éxodo progresivo de población que ha generado un grave desequilibrio demográfico, poniendo en peligro la subsistencia a medio y largo plazo de muchos de estos pueblos.
Para paliar esta situación, muchos municipios han comenzado a implementar iniciativas para tratar de revertir esta emigración masiva. Entre las ventajas que ofrecen frente a las grandes ciudades y con las que pretenden atraer a nuevos vecinos, destacan distintas ofertas de vivienda a bajo coste y oportunidades de empleo garantizadas, así como la tranquilidad y el ritmo de vida mucho más pausado.
Aunque son pocos los que abogan por esta nueva forma de vida, alejada del bullicio de las grandes urbes españolas, otros tantos han encontrado en este entorno rural el lugar ideal para asentarse. Es el caso de Eli y su familia, que hace ya casi una década decidieron dejar su ajetreada vida en Cullera, Valencia, para mudarse a Allepuz, un pequeño pueblo de Teruel que apenas supera los 120 habitantes (INE), donde regentan ahora el bar local.










