La promesa de 5.000 dólares para todos los “adultos estadounidenses” si los republicanos ganan en las legislativas muestra el desdén de la Casa Blanca sobre el déficit

La promesa hecha el miércoles pasado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que dará 5.000 dólares a todos los “adultos estadounidenses” si los republicanos ganan las elecciones del próximo mes de noviembre dejó tras de sí un reguero de dudas morales, legales, políticas o de procedimiento. Y entre todas ellas, la más urgente: ¿será capaz de cumplirla, o tan solo se trata de otra maniobra de distracción que sumar a la lista de prebendas similares anunciadas y nunca llevadas a puerto?

Además de críticas por su apariencia de operación para comprar votos, el órdago electoralista-populista lanzado a la desesperada para evitar un descalabro en las urnas también hizo saltar las alarmas económicas. Fue interpretado por los analistas como una mala idea en un entorno inflacionario, donde el endeudamiento del Tesoro ha superado por primera vez los 40 billones de euros y cuyos costes de financiación rozan los niveles más altos desde antes de la quiebra de Lehman Brothers, en 2008.

No está aún claro qué entiende Trump por “adultos”, porque no lo especificó en el discurso en el que hizo el anuncio, durante una convención republicana convocada en Dallas a mayor gloria de sí mismo. La promesa podría llegar a añadir a la deuda estadounidense hasta 1,3 billones de dólares (alrededor de 1,1 billones de euros) si cubre a los 270 millones de posibles candidatos, según el último censo. El republicano sí especificó que ese dinero es para gastarlo en Estados Unidos y no en “Canadá, China o Alemania”.