"Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos [en las elecciones de medio mandato, midterms, de noviembre], vosotros ganáis con nosotros". Donald Trump interpeló en estos términos a los simpatizantes del movimiento MAGA. Lo hizo este miércoles 9 de septiembre durante la convención del Partido Republicano en Dallas, como cebo de su -enésimo- anuncio estrella. El American Airlines Center tuvo que esperar casi una hora para conocer la propuesta: "Si ganan los republicanos, vosotros ganáis con nosotros porque recibís 5.000 dólares. Enhorabuena. Lo único que tenemos que hacer ahora es ganar". El discurso del magnate se alargó durante una hora más y terminó con el habitual Y.M.C.A. de los Village People. La banda sonora del mitin la completaron God Bless the USA o un remix de Billie Jean. Los asistentes se volvieron a sus respectivas casas con una -intensa- campaña electoral por delante y varios miles de dólares en el horizonte.PublicidadTrump adelantó que solo pondría una condición para que los ciudadanos -independientemente de que votasen o no al Partido Republicano- pudieran cobrar el codiciado premio. "El dinero tiene que gastarse en nuestro país, no queremos que se vaya a Canadá". El presidente no explicó de dónde piensa sacar los 1,3 billones que le costaría a Washington su promesa en un contexto en el que la deuda pública no deja de crecer y viene de superar los 40 billones. La inflación también saldría previsiblemente perjudicada, una inflación que se sitúa ahora mismo en torno al 3,4%, casi un punto y medio por encima del objetivo a largo plazo que marcó la Reserva Federal de EEUU."La propuesta es una forma absolutamente caciquil y decimonónica de retener a los ciudadanos y seguir convirtiéndolos en súbditos bajo la promesa de regalarles dinero. Estamos sin duda ante una vía de alteración profunda de la democracia que además confunde las fronteras entre el partido y el Estado", reivindica Andrés Villena, economista, sociólogo y autor de Las élites que dominan España (Libros del K.O). La ley federal prohíbe ofrecer pagos a cambio de votos y restringe el uso de fondos federales para conseguir respaldo político. Trump sortearía ambas limitaciones porque los cheques se entregarían una vez concluidos los comicios y todos los estadounidenses adultos -supuestamente- recibirían la misma cuota. El desembolso, no obstante, necesitaría la luz verde de un Congreso en el que -de momento y a falta de las midterms- tiene mayoría el Partido Republicano.El "dividendo Trump", un grito para rascar votosTrump lanzó una suerte de grito al cielo durante su mitin en el American Airlines Center de Dallas. Las encuestas no dibujan un escenario demasiado halagüeño para los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato que se celebran el próximo 3 de noviembre. El partido puede -de hecho- perder el control que ahora tiene tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, según los últimos sondeos de CNN, Financial Times o The New York Times. Esto explicaría que el magnate decidiera jugar la carta del dinero para movilizar votos hacia su partido. Trump instó a los asistentes a "ganar en todos los estados" para no "dejar el futuro" en manos de los demócratas y bautizó sus cheques de 5.000 dólares para cada ciudadano como el "dividendo Trump". "El anuncio recuerda un poco a las promesas de rebajas de impuestos que suelen hacer los partidos en campaña electoral, pero en este caso no hablamos de una medida que se fundamente en un deseo de reducir la presión fiscal o busque beneficiar a determinados grupos de la población. Trump ha vinculado directamente la propuesta al hecho de ganar las elecciones y a su -supuesto- éxito económico, por eso le ha llamado dividendo, haciendo analogía con las ganancias propias de una empresa", señala Begoña Cueto, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo. El mandatario republicano defendió en su discurso que podía poner en marcha una iniciativa de estas características por la elevada "fortaleza" económica de Estados Unidos. Lo cierto es que el país no alcanzaba picos de inflación tan elevados desde hace más de cuarenta años.PublicidadTrump hizo promesas similares en el pasado que nunca terminaron de ver la luz, como la de entregar a los estadounidenses cheques de 2.000 dólares por la recaudación de los aranceles en 2025. "El anuncio forma parte de una estrategia por desviar la atención en un momento en el que los sondeos no le son favorables y los problemas se acumulan para Estados Unidos. Trump propuso lo mismo en otras ocasiones y en todas ellas ha sido mentira. Lo que hizo esta semana lo podemos enmarcar en la vieja lógica del populismo y la idea de que si me votas, vas a recibir algo a cambio", desliza Javier Carbonell, director de Future Policy Lab. El politólogo critica además la falta de explicaciones acerca de cómo formular la propuesta. "La cuestión podría plantearse de otra manera que es mediante impuestos negativos, es decir, como si en la declaración de la renta nos devolvieran 5.000 euros. Esta es una forma de gasto público que suele inyectar mucho dinero en la economía, pero sin una contrapartida de creación de bienes y servicios, por tanto, corre el riesgo de ser potencialmente inflacionaria. Los cheques se entregarían además en un momento en el que los tipos de interés de la deuda americana están disparados y desde luego no sigue la línea ortodoxa de lo que recomiendan los economistas que asesoran a Trump", matiza Andrés Villena. "Trump podría justificar legalmente la medida, pero los partidos deben mantener una reputación a lo largo del tiempo y por eso no suelen ofrecer medidas tan disparatadas. Este es el problema de los liderazgos tan personalistas", insiste Javier Carbonell.¿La medida puede aterrizar en Europa?Trump insistió durante el mitin de este miércoles en la necesidad de "derrotar al comunismo" y se reivindicó como el principal activo de movilización electoral en el Partido Republicano. El magnate pidió -de hecho- a sus seguidores que votaran como si su nombre saliera en las papeletas, toda vez que esto es imposible al tratarse de unas midterms, donde no se elige al presidente de Estados Unidos, sino a los miembros del Senado y de la Cámara de Representantes. Trump utilizó los bonos de 5.000 dólares como -único- aliciente para conseguir los sufragios que necesita y conservar la mayoría republicana de la que ahora disponen ambas cámaras, un planteamiento que disparó las dudas acerca del posible efecto que pueden tener este tipo de propuestas en otras democracias de Europa o América Latina.Publicidad"La propuesta es tan extraña que no creo que vaya a exportarse a otros países, pero también es cierto que en estos tiempos cualquier extravagancia puede ser susceptible de tener recorrido. Europa tiene en cualquier caso unas reglas fiscales más serias y por eso dudo que una estrategia de estas dimensiones pueda ser reproducible en nuestro continente", señala Andrés Villena. "Trump propone cuestiones que suelen contagiarse a otros territorios, pero siempre más en temas de agenda cultural, como pueden ser las posturas migratorias o las deportaciones, y no tanto en el ámbito económico. Las tarifas arancelarias -por ejemplo- no las ha replicado ninguna extrema derecha del mundo. Y si algún partido ultra intentara copiar esta promesa electoral [de los 5.000 dólares], serían los de corte más obrerista, como la Agrupación Nacional de Le Pen, y no los de corte liberal, como Vox", insiste Javier Carbonell. Las voces consultadas por este medio recalcan además la "impunidad" de la que goza el magnate a la hora de lanzar anuncios que serían "duramente cuestionados" en el caso de proceder de un líder o partido progresista. Y rechazan las comparaciones que empiezan a hacer algunos sectores con medidas como la herencia universal o las rentas básicas que intentan impulsar en España formaciones como Podemos, Sumar o Izquierda Unida."Trump pone encima de la mesa una medida vinculada a ganar las elecciones, sin un análisis riguroso y sin ninguna referencia a cuestiones vinculadas a consolidar derechos o reducir la pobreza y las desigualdades. Esto es un claro ejemplo de que no tiene nada que ver con las ayudas universales", recalca Begoña Cueto. Lo mismo defiende el politólogo Javier Carbonell: "La herencia universal busca hacer que tu vida no dependa de las lógicas del mercado, hablamos de políticas extremadamente calculadas cuyo objetivo principal es asegurar un principio básico de dignidad y distribución de la riqueza. Estas medidas no están pensadas como una promesa electoral porque son -de hecho- programas a largo plazo y diseñados para tener continuidad, sin que se limiten a un único pago y en una única ocasión. Trump además te soborna mientras ataca el Estado de bienestar, pero estas políticas universales son todo lo contrario: políticas complementarias al Estado de bienestar".