La crisis en FIFA sumó un nuevo capítulo tras las declaraciones del presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, quien afirmó públicamente que la final de la Copa Mundial 2030 se jugará en Marruecos. La afirmación provocó una respuesta rápida desde Suiza, donde la Casa Madre busca mantener el control sobre la asignación del encuentro más importante.

En una reunión pública celebrada en la región de Casablanca, el dirigente marroquí se refirió al megaproyecto edilicio que impulsa su gobierno y lanzó una frase que encendió las alarmas en España y Portugal, los principales coanfitriones: "La provincia de Benslimane acogerá la final de la Copa del Mundo. Les guste a algunos o no".

Fouzi Lekjaa y Gianni Infantino

Ante la consulta directa formulada por la agencia francesa AFP sobre estos dichos, la FIFA salió a desmentir que exista una resolución tomada y remarcó la validez de los plazos formales. "Tal y como se indicó el 5 de agosto de 2026, la FIFA tomará una decisión a su debido tiempo", sostuvo un vocero del organismo internacional a la agencia gala.

Declaraciones cruzadas entre España y Marruecos