En una jornada como la de hoy, hace 9.131 días, Estados Unidos y el mundo miraron en el cielo, las pantallas y en los papeles una imagen que hasta hoy sigue plasmada en la memoria. Nueva York se convirtió este viernes, como hace 25 años, en el centro de la mirada global para recordar los atentados terroristas orquestados por Al Qaeda que cobraron la vida de 2.977 personas -además de 19 terroristas-, en uno de los episodios más oscuros de ese país y que fueron sucedidos por una cruenta guerra cuyos rezagos se sienten hasta hoy.Personas se abrazan en Bryant Park —donde se encuentran 2.753 sillas que representan las vidas perdidas en el World Trade Center el 11 de septiembre—.Foto:AFPSin embargo, a un cuarto de siglo, el paso del tiempo empieza a cambiar la forma en que Estados Unidos recuerda aquella mañana. Y es que una generación entera ha nacido y crecido sin haber visto las torres en pie, sin haber seguido en directo las imágenes de los cuatro aviones estrellándose en distintos puntos del país y sin tener un recuerdo propio de lo que ocurrió ese día, o los años siguientes. Para millones, el 11 de septiembre ya no es una experiencia vivida, sino una historia transmitida por sus padres, sus profesores, los libros y las imágenes que quedaron de aquel día.100Millones de estadounidenses han nacido después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 o eran demasiado pequeños para recordarlos.Y mientras esa distancia generacional crece, la guerra que comenzó después de los atentados sigue proyectando su sombra sobre la política estadounidense, pero ahora con el conflicto contra Irán, en el cual Washington mantiene el discurso contra el terrorismo, enemigos y seguridad nacional.Esto se hace especialmente evidente cuando el presidente Donald Trump, quien no asistió al evento en Nueva York para rendir homenaje en el Pentágono, donde uno de los cuatro aviones secuestrados impactó -cobrando la vida de 184 personas-, aprovechó para defender la guerra que hace más de ocho meses lleva a cabo contra Irán."Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclear", afirmó el mandatario."No lo olvidaremos nunca. Por eso luchamos hoy (...) No tenemos opción. Solo puede haber victoria. Luchamos para ganar", sentenció.El secretario de Defensa, Pete Hegseth, hizo también ese vínculo entre el pasado y el presente. Según el funcionario, la batalla contra el yihadismo que comenzó tras los atentados continúa ahora en el enfrentamiento con Irán.Foto:AFPContenidoMientras Trump defendía su campaña militar, a más de 300 kilómetros, a primera hora de este viernes, los familiares se congregaron alrededor de las dos fuentes que ocupan el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas, en la Zona Cero, para leer uno a uno los nombres de los 2.977 fallecidos en los atentados.El ritual se repitió con los campanazos y los momentos de silencio que marcaron las horas de aquella mañana de 2001. El primero, cuando el vuelo 11 de American Airlines impactó a las 8:46 a.m. contra la Torre Norte; después, cuando el vuelo 175 golpeó la Torre Sur, 17 minutos después. El silencio volvió con el impacto contra el Pentágono, con el derrumbe de las torres y con la caída del vuelo 93 en Pensilvania.Este año, además, la ceremonia incorporó por primera vez a quienes murieron después por enfermedades relacionadas con el 11S.Del total de fallecidos, 2.753 murieron en Nueva York. Entre ellos había trabajadores y visitantes de las Torres Gemelas, además de bomberos, policías, paramédicos y otros integrantes de los equipos de emergencia que acudieron al lugar. Otras 184 personas murieron en el Pentágono y 40 pasajeros y tripulantes fallecieron en el vuelo 93.El cuarto avión cayó en un campo de Pensilvania después de que una revuelta de los pasajeros evitó que llegara a Washington. Las investigaciones señalan que posiblemente tenía como objetivo la Casa Blanca o el Capitolio.A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sus consecuencias siguen presentes en la seguridad, la política internacional y la vida cotidiana.Foto:Reproducir VideoUna ciudad que no olvidaEn Nueva York, donde los políticos suelen tener un papel secundario durante la lectura de los nombres, fueron las familias quienes volvieron a ocupar el centro de la escena.El acto reunió a los cuatro expresidentes vivos de Estados Unidos: Joe Biden, Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton. También estuvieron el vicepresidente JD Vance y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.A ellos se sumaron la exsecretaria de Estado Hillary Clinton; la exprimera dama Michelle Obama; la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul; el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, y la fiscal general del estado, Letitia James.Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclearDonald Trump, presidente de EE. UU.(De izq. a der.) La ex primera dama Michelle Obama y el expresidente de EE. UU. Barack Obama durante una ceremonia conmemorativa del 25.º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre.Foto:AFPMientras en Manhattan se repetía el ritual de los nombres, una vieja disputa volvió a entrar en la ceremonia.Terry Strada, viuda de una de las víctimas, se salió del guion durante la lectura para reclamar responsabilidades a Arabia Saudí por su supuesto papel en los atentados y cuestionar la actuación de sucesivos Gobiernos estadounidenses por sus relaciones con ese país.Sus denuncias forman parte de una batalla judicial que los familiares y supervivientes mantienen desde hace años, pues hay una demanda contra Arabia Saudí por su supuesta complicidad en los ataques, pero el proceso todavía no ha llegado a juicio y está pendiente de una decisión de un tribunal federal de apelaciones.“A mi marido, Tom Strada: se te echa de menos con cada día que pasa. Pero, ¿cómo es posible que hayan pasado 25 años y sigamos sin obtener justicia por el papel que desempeñó Arabia Saudí en su asesinato?”, aseguró Strada.Agentes de policía participan en un acto de homenaje a las víctimas en el 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre.Foto:AFPUna de las piezas centrales de ese caso es Omar Al Bayoumi, un ciudadano saudí que vivió en Estados Unidos entre 1994 y 2001 y que ayudó a alojar y dio apoyo en California a dos de los cinco ciudadanos saudíes que secuestraron el vuelo 77 de American Airlines, el que terminó estrellándose contra el Pentágono.Documentos citados en el caso muestran además que Al Bayoumi mantuvo contacto regular con representantes del Ministerio de Asuntos Islámicos saudí y con Anwar al-Awlaki, quien posteriormente se convertiría en jefe de Al Qaeda en la península arábiga.Cada año es un periodo muy difícil para nosotros, y este año aún más porque llegamos al hito de los 25 añosLa polémica alrededor de MamdaniLa ceremonia también tuvo un ingrediente político dentro de Nueva York.La presencia del alcalde Zohran Mamdani había sido cuestionada por sectores conservadores, entre ellos Rudy Giuliani, quien era alcalde de la ciudad durante los atentados y posteriormente se convirtió en abogado de Trump.Giuliani se declaró “ofendido” por la presencia de Mamdani en la Zona Cero y alegó que el alcalde “no está de acuerdo en que el 11S fuera un ataque terrorista islámico contra EE.UU.”.Esta fotografía de archivo del 11 de septiembre de 2001 muestra a un agente de policía (derecha) y a otras personas caminando por Park Row desde la capilla de St. Paul (al fondo) —a pocas manzanas del lugar donde se encontraba el World Trade Center.Foto:STAN HONDA / AFPUna petición que reunió más de 100.000 firmas también acusa a Mamdani de estar asociado con personas “desdeñosas con las instituciones estadounidenses o insuficientemente críticas hacia las ideologías extremistas”, aunque no precisa cuáles.Mamdani, musulmán y miembro de la pequeña formación Socialistas Democráticos, defendió su presencia en la ceremonia para honrar a las víctimas, como hicieron los alcaldes anteriores.La discusión llegó, además, en una semana en la que el alcalde anunció la publicación de decenas de miles de documentos relacionados con la respuesta de las autoridades de Nueva York después de los atentados. Según Mamdani, esos documentos muestran que la ciudad ocultó información sobre la toxicidad del aire en la Zona Cero.En un comunicado, el expresidente Bill Clinton pidió apoyo para quienes continúan sufriendo las consecuencias de los atentados, incluidos los enfermos por la exposición a materiales tóxicos, y llamó a mantener vivo el recuerdo.2.977Personas murieron en los atentados del 11 de septiembre de 2001, considerado el más mortal de la historia.Un recuerdo que empieza a cambiarSin embargo, a pesar del homenaje, quizás el cambio más silencioso de este aniversario está entre quienes pronuncian los nombres.Algunos de los familiares que participaron en la ceremonia eran apenas niños cuando perdieron a sus padres. Otros homenajean ahora a abuelos a los que nunca llegaron a conocer.El tiempo ha creado una distancia que hace 25 años parecía imposible. De hecho, según el 9/11 Memorial & Museum, unos 100 millones de estadounidenses han nacido después de los atentados o eran demasiado pequeños para recordarlos.“Cada año es un periodo muy difícil para nosotros, y este año aún más porque llegamos al hito de los 25 años”, declaró a la agencia AFP John Fila, un bombero que se encontraba a unos cientos de metros de la Zona Cero durante otra ceremonia en Manhattan. La institución que conserva la memoria de los atentados también ha tenido que adaptar su misión a una generación que ya no tiene recuerdos propios de aquella mañana.​Durante años, su trabajo estuvo marcado por el “deber de la memoria”, y ahora más que nunca pone más énfasis en la transmisión y la educación, con testigos preparados para hablar ante públicos que solo conocen el 11S por sus padres, sus profesores o los libros de historia.Así, mientras las familias vuelven cada septiembre a pronunciar los mismos nombres y los campanazos vuelven a marcar las mismas horas, el reto ya no es solo recordar lo que ocurrió. También es conseguir que una generación que no lo vivió entienda por qué, 25 años después, aquella mañana todavía define buena parte de la historia de Estados Unidos e, incluso, del mundo.