Una médica y un ingeniero de sonido crearon un dispositivo que tiene el mismo rendimiento que una máquina de USD 80.000 para el diagnóstico de enfermedades respiratorias, tan solo cuesta producirlo USD 70 en prototipo, pero con manufactura a gran escala puede bajar a USD 30. “Somos una empresa de inteligencia artificial y este aparatito -son como audífonos, pero para el pecho- envía un sonido que viaja por toda la caja torácica y al mismo tiempo está oyendo esa resonancia. Cómo canta el pulmón”. Ahora, con esa pequeña herramienta, “podemos decir si tienes una enfermedad obstructiva con el mismo rendimiento de estas máquinas enormes. Y fuimos capaces de desarrollar un algoritmo que te dice si tienes daño de la vía respiratoria más pequeñita”. ¿Qué quiere decir eso? Logran “detectar daños cinco años antes que la otra máquina grandota, eso quiere decir más años de vida, vividos mejor y, por otro lado, hay menos crisis, menos muertes y solucionamos casi todos esos problemas”, cuenta María Artunduaga, la mujer detrás de Samay, la startup que ya ha recibido más de USD 7 millones en inversión y es la protagonista de esta entrevista para Emprendimiento y Liderazgo de El Espectador.