El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido por segundo año consecutivo ausentarse del acto principal en su Nueva York natal en recuerdo a los fallecidos en los atentados del 11 de septiembre del 2001. En su lugar, en aras de acaparar protagonismo en solitario con un discurso, esta mañana ha asistido a una ceremonia en el Pentágono, edificio que fue objetivo del tercer gran impacto de un avión secuestrado en ese trágico día, hace hoy 25 años.Después de una solemne ceremonia, que ha consistido en la lectura de los nombres de todas las personas asesinadas, y de lamentar el asesinato de casi 3.000 personas en los atentados, el presidente ha aprovechado su discurso para justificar su guerra en Irán, que ya se alarga más de medio año. “Hoy renovamos el sagrado juramento que hicimos hace un cuarto de siglo. Nunca, jamás olvidaremos. Por eso luchamos hoy. No tenemos elección. Solo puede haber victoria. Luchamos con todas nuestras fuerzas. Luchamos para ganar”, ha dicho Trump.Lee también“Hoy rendimos homenaje a todos los miembros de las Fuerzas Armadas que sirvieron en la guerra contra el terrorismo”, ha continuado, “y rendimos homenaje a los que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclear”.Su discurso ha ido precedido por el del jefe del Pentágono y anfitrión en el edificio, Pete Hegseth, quien también se ha encargado de recordar que la llamada guerra contra el terror, iniciada por George Bush como venganza por los atentados, sigue hoy viva. En el 2001, “muchos estadounidenses desconocían la amenaza islamista a la que nos enfrentamos”, pero “la lucha contra el mal continuó, y continúa ahora, hasta el día del Juicio Final”, ha sentenciado Hegseth, en una declaración de carácter religioso. “Durante los últimos seis meses, hemos arrasado al principal Estado patrocinador del terrorismo del mundo”, ha celebrado el jefe del Pentágono, a pesar de que la amenaza de Irán, su régimen islamista y sus milicias aliadas en Oriente Medio sigue en pie.Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU.“La lucha contra el mal continuó tras el 11-S, y continúa ahora, hasta el día del Juicio Final”El ataque del Pentágono, que se produjo una hora después del atentado contra las torres gemelas en Nueva York, impactó contra el lado oeste del edificio de Defensa, en Arlington (Virginia), y atravesó tres de sus cinco anillos, provocando un enorme incendio y daños estructurales importantes. Dejó un total de 184 víctimas, sin contar a los cinco secuestradores: 59 pasajeros y miembros de la tripulación y 125 personas que se encontraban dentro del Pentágono, tanto militares como empleados civiles. Pudieron ser muchas más de no haber sido porque una parte de la sede del Departamento de Defensa estaba en obras en ese momento.Trump, que ha viajado durante la noche desde Dallas (Texas), donde compareció ayer en la clausura de la convención republicana de mitad de mandato, no ha acudido al acto principal en la zona cero de Nueva York, donde sí estaban sus cuatro predecesores vivos: el republicano George Bush, que ejercía el cargo cuando ocurrieron los atentados, y los demócratas Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. En representación de la Casa Blanca, ha acudido el vicepresidente, J.D. Vance, que también dio anoche un discurso en Dallas.Según avanzaron varios medios de comunicación estadounidenses, Trump tomó la decisión de no asistir al World Trade Center de Nueva York en parte porque la organización prohibió cualquier discurso político, pero también en un intento de desmarcarse tanto de sus predecesores como del alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani. En el Pentágono, también estaban presentes la primera dama, Melania Trump, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine.Lee tambiénEn esta ocasión, Trump no ha reiterado su relato falto de pruebas de que estuvo muy implicado en la limpieza y reconstrucción de la ciudad de Nueva York, enviando a sus trabajadores e incluso yendo él al lugar de los hechos tras los atentados. Este martes, llegó a decir que poco después del 11 de septiembre fue a visitar el bajo Manhattan y unos bomberos lo sacaron “en brazos” porque temían que el rascacielos One Liberty Plaza fuera a derrumbarse.“Dos bomberos, dos tipos grandes y fuertes —y yo no soy precisamente el tipo más pequeño del mundo—, me agarraron por debajo del brazo y dijeron: 'Tenemos que salir de aquí'. Y literalmente me levantaron”, afirmó el presidente, mitificando su versión de los hehos. “Pensaban que el edificio se iba a derrumbar”.En el pasado, el presidente ha contado una serie de relatos también extraños acerca del 11 de septiembre. Otro ejemplo de ello es cuando afirmó en el 2018 que él había predicho los atentados en un libro que escribió antes de que ocurrieran, en el año 2000, aunque en ese libro simplemente alertaba de que Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, era un peligro para EE.UU.
Trump aprovecha el acto de recuerdo a las víctimas del 11-S para justificar su guerra en Irán
El presidente se ausenta de la ceremonia principal en Nueva York para poder dar un discurso desde el Pentágono













