La exclusión de cotización de las acciones de Ferrovial en Euronext Ámsterdam se ha hecho efectiva este viernes, tal y como la compañía española, presidida por Rafael del Pino, anunció el pasado 13 de agosto de 2026. La sociedad continúa cotizando en las Bolsas españolas así como en el Nasdaq de Estados Unidos. Asimismo, Ferrovial ha precisado que la salida de Euronext Ámsterdam no altera su condición de sociedad neerlandesa, por lo que sigue sujeta al marco regulatorio y de gobierno corporativo de dicho país.La marcha de la compañía del mercado holandés se produce apenas tres años después de trasladar su sede social a Países Bajos, al considerar que la negociación de sus acciones se ha concentrado casi por completo en Estados Unidos y España. La decisión supone el cierre de una etapa iniciada en junio de 2023, cuando consumó su fusión con la filial neerlandesa FISE y trasladó oficialmente su domicilio social a Países Bajos. Entonces, la empresa justificó el cambio por la estabilidad jurídica del país y por la expectativa de facilitar una futura cotización en Estados Unidos, uno de los principales objetivos estratégicos de la operación. Tres años después, la compañía considera cumplida esa meta. Desde mayo de 2024 cotiza en Nasdaq y, en diciembre de 2025, dio un paso más al incorporarse al índice Nasdaq 100, convirtiéndose en la primera empresa del Ibex 35 en formar parte de ese selectivo tecnológico y de crecimiento.Según los datos facilitados por Ferrovial, Euronext Ámsterdam representa actualmente apenas el 0,15% del volumen medio diario de negociación del grupo, frente al 59,21% que concentra Nasdaq y el 40,63% de las Bolsas españolas. La compañía sostiene que, con esos niveles de actividad, mantener la cotización en la plaza neerlandesa ya no está justificado desde una perspectiva operativa y de eficiencia bursátil.La salida de Euronext Ámsterdam cierra así uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente de Ferrovial. El traslado de la compañía a Países Bajos, anunciado en febrero de 2023, generó un intenso enfrentamiento con el Gobierno español y abrió un debate político y empresarial sobre la localización de las grandes multinacionales españolas.