El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos (EEUU) se mantuvo en el 3,4% en agosto después de bajadas consecutivas en los dos meses anteriores, a tono con los pronósticos de analistas, influenciada por un rebote en los precios del combustible debido a la guerra en Irán.
La inflación subyacente, que excluye los volátiles componentes de energía y los alimentos, bajó al 2,4%, situándose una décima por debajo de donde se situó en julio, informó este viernes el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).
La cifra interanual de inflación está por encima del umbral del 2% establecido como objetivo por la Reserva Federal (Fed) y promete ser determinante en la reunión de la próxima semana, cuando un banco central dividido decidirá si mantener o subir los tipos de interés. El pico más reciente en el IPC se registró en mayo pasado, cuando saltó al 4,2%, el nivel más alto desde abril de 2023. En términos mensuales, la inflación aumentó un 0,4% después de haber registrado una subida en julio del 0,1%.
El dato subyacente intermensual subió una décima, tras crecer un 0,2% en el mes anterior. El índice de la gasolina subió un 3,9% en agosto, lo que representó más de un tercio del aumento mensual del índice general, en coincidencia con una escalada en la guerra entre EEUU e Irán, que ha interrumpido el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde pasaba en torno al 20% del crudo mundial. El componente de energía aumentó un 2,1% durante el octavo mes del año, después de una caída anterior del 1,5%.











