La inteligencia artificial sigue dando muestras de descontrol. La empresa estadounidense Anthropic publicó el jueves un informe en el que repasa varios supuestos de uso ilegítimo de sus herramientas de acceso público en los últimos meses, entre ellas la popular Claude. De los episodios detectados destaca que tanto Irán como los rebeldes hutíes de Yemen han utilizado la tecnología para acelerar desarrollos armamentísticos. En el caso iraní, un sistema para localizar naves estadounidenses. En el de sus aliados de la península arábiga, el diseño y prueba de cohetes y misiles balísticos. También actores vinculados a Rusia —para el diseño de enjambres de drones— y China —para neutralizar las defensas antiaéreas de EEUU— se sirvieron de la IA con fines militares. La empresa dice que cortó el acceso a los responsables tras descubrir lo sucedido.
El intento yemení es de los más sofisticados. Un equipo de informáticos empleó Claude en tres procesos paralelos para evitar que saltasen las alarmas. Consiguieron que la IA crease el software de guiado de un cohete a partir de los componentes de un teléfono móvil e incluso realizaron un ensayo real del arma cuyos resultados volvieron a pasar por la inteligencia artificial para que analizase los errores.










