Noticia Exclusivo suscriptores El mal manejo de las basuras es uno de los problemas que evidencia la falta de cultura ciudadana en Barranquilla. Foto: ARCHIVO EL TIEMPO11.09.2026 06:01 Actualizado: 11.09.2026 06:01
Durante años, la discusión sobre la basura en Barranquilla ha transitado por un camino que señala a la falta de cultura ciudadana, a las bolsas abandonadas en los andenes y a los recicladores que, en busca de algo que les pueda ser de utilidad para su oficio, dejan las fundas plásticas abiertas y regadas. LEA TAMBIÉN No obstante, un estudio elaborado por el analista Gabriel Olier plantea una hipótesis distinta en el que el verdadero problema no estaría en los ciudadanos, sino en el diseño mismo del sistema.Según el análisis, Barranquilla opera hoy un esquema que obliga a cerca de 376.000 hogares a depositar sus residuos directamente sobre el espacio público, exponiéndolos durante horas al viento, a los animales, a la manipulación y a la dispersión.Además, la ciudad le pide a sus habitantes sacar la basura, pero no les ofrece infraestructura para contenerla. ¿Y los adultos mayores que viven solos? ¿Y los independientes que hacen todo en sus casas? ¿Acaso es culpa de ellos no poder sacar la basura más allá de su andén? Este estudio plantea una esperanzadora solución.Una ciudad que deposita sus residuos en el sueloEl estudio parte de una observación sencilla. Cada semana, cientos de miles de familias sacan bolsas de residuos a los andenes y esperan el paso del camión recolector. Mientras tanto, las bolsas permanecen expuestas en las calles.La gente coloca sus bolsas de basura en los andenes, pero el viento y otros factores la riegan. Foto:Triple AEn una ciudad como Barranquilla, donde durante varios meses del año predominan fuertes vientos alisios, la consecuencia de las bolsas rotas son los residuos dispersos, que hacen que las esquinas se conviertan en puntos críticos de basura que luego es arrastrada hacia canales, arroyos, bordillos y espacios públicos.A eso se suma la labor de aprovechamiento realizada por recicladores de oficio, quienes cumplen una función ambiental fundamental, pero que actualmente deben buscar materiales reciclables en un sistema que carece de infraestructura diseñada para la separación en origen.El resultado es una Barranquilla sucia (y no precisamente arenosa) en sectores donde, incluso, el camión sí pasa con regularidad. Por eso, la tesis central del estudio es que la capital del Atlántico no enfrenta sólo un problema de comportamiento ciudadano, sino un problema de infraestructura y diseño urbano.El modelo: contenerizar la ciudad por manzanasLa propuesta consiste en reemplazar gradualmente el esquema de bolsas expuestas por una red de contenedores semisoterrados distribuidos estratégicamente por toda la ciudad. Lea una explicación a detalle de este sistema aquí.El sistema que propone. Foto:Suministrada a EL TIEMPOEl sistema funcionaría mediante módulos ubicados sobre andenes y esquinas, donde el ciudadano depositaría los residuos y estos quedarían almacenados bajo tierra, protegidos del viento, de la dispersión y de la manipulación directa.Para construir la propuesta se utilizaron datos abiertos del DANE, información catastral y registros de propiedad horizontal, con el fin de determinar cuáles sectores realmente necesitan este tipo de infraestructura y cuáles no.Por ejemplo, el estudio excluye buena parte de los sectores más verticalizados del norte de la ciudad, donde edificios y conjuntos residenciales ya cuentan con mecanismos internos de manejo de residuos.La prioridad se concentra en barrios de vivienda tradicional como El Bosque, Rebolo, La Chinita, San Roque, Carlos Meisel, Ciudadela 20 de Julio y otros sectores donde la basura permanece más tiempo expuesta en el espacio público.El número exacto: 2.319 puntos de contenerizaciónUno de los aspectos más llamativos del trabajo es que calcula exactamente cuántos se necesitan. Para añadir más audacia, también dice dónde.Estos serían los puntos donde estaría ubicado cada contenedor. Foto:Suministrada a EL TIEMPOTras analizar 8.059 manzanas de la ciudad, el modelo concluye que Barranquilla requeriría 2.319 puntos de contenerización distribuidos estratégicamente.Cada punto estaría separado aproximadamente 120 metros del siguiente y ningún hogar tendría que caminar más de 100 metros para depositar sus residuos.Además, la capacidad de cada módulo cambiaría según la densidad poblacional. En las zonas menos densas, cada contenedor atendería cerca de 35 hogares. En sectores de densidad media alcanzaría para unos 70 hogares.Y en las áreas con mayor concentración de población, la capacidad aumentaría hasta cubrir alrededor de 105 hogares.¿Cuánto costaría?Cerca de 135.000 millones de pesos. Traducido a escala individual, el estudio calcula una inversión aproximada de 105.524 pesos por habitante, ejecutada una sola vez.Para Gabriel Olier, Barranquilla ya tiene los datos y la capacidad para hacerlo realidad. Foto:Alcaldía de BarranquillaA primera vista, el monto podría parecer una barrera difícil de superar. Sin embargo, el análisis sostiene que evaluar la iniciativa únicamente desde su costo inicial llevaría a conclusiones equivocadas.Según las proyecciones realizadas, si toda la inversión fuera asumida exclusivamente con recursos públicos distritales, el retorno financiero tardaría cerca de 28 años.Pero el escenario cambia si se incluyen mecanismos de cooperación internacional y esquemas similares a los utilizados en otras ciudades, donde los operadores participan en la financiación de la infraestructura. En ese caso, el periodo de recuperación podría reducirse hasta aproximadamente seis años.El análisis recuerda que el Distrito mantiene control mayoritario sobre la empresa Triple A (encargada del aseo en la ciudad), con una participación cercana al 96,66 %.Por esa razón, cualquier ahorro operativo generado por la optimización del sistema no terminaría en manos de un tercero privado, sino que se reflejaría en una empresa cuyos beneficios regresan en gran medida a la ciudad.Según las estimaciones planteadas, la contenerización podría incrementar de manera permanente las utilidades derivadas de la operación de aseo, al tiempo que reduciría costos asociados a disposición final y limpieza complementaria. El potencial ambientalLas proyecciones señalan que el sistema permitiría desviar del relleno sanitario unas 33.000 toneladas de residuos al año, aumentando la recuperación de materiales aprovechables.La propuesta consiste en reemplazar el esquema de bolsas expuestas por una red de contenedores. Foto:CortesíaA eso se sumaría una reducción estimada de 16.700 toneladas de CO₂ equivalente anuales, derivadas tanto del reciclaje como de la disminución de residuos enviados a disposición final.Ese volumen de emisiones evitadas podría convertirse en créditos de carbono y abrir la puerta a nuevas fuentes de financiación climática internacional.Además de los números, la propuesta intenta develar la razones de por qué una ciudad que cuenta con recolección frecuente sigue enfrentando problemas de aseo en numerosos sectores.La conclusión, en últimas, es tan simple como incómoda. Puesto que si una ciudad obliga a cientos de miles de personas a depositar residuos directamente sobre los andenes, la basura terminará apareciendo en los andenes. LEA TAMBIÉN Para Gabriel Olier, Barranquilla ya tiene los datos, tiene la capacidad técnica y tiene una empresa de servicios públicos con la que podría impulsarse un modelo distinto. Lo que falta no sería más que una decisión de ciudad.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPOCamilo Álvarez Peñaloza, EL TIEMPO Barranquilla@camiloa.ap_20 Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






