Cuando baja el caudal de los ríos, sus lodos rezuman olores y enseñan los vestigios de otra época. No hay más que ver lo ocurrido las últimas semanas en el Danubio y en el Rin, donde ha surgido entre el cieno un inquietante museo de historia: pecios hundidos, proyectiles de guerras mundiales, soldados nazis y hasta restos de mamuts. Todos estos espectros brotan como la más metafórica de las muchas noticias del intenso verano. Porque nos habremos empapado muy informativamente de mundiales, incendios, eclipses, ataques híbridos y colapsos glaciares, pero hay que reconocer que el vahído de los ríos europeos ha sido la novedad que resume con mayor fuerza simbólica el momento económico y empresarial. Bajan ciertas aguas y emergen los limos de la ultraderecha sajona y también de las disputas territoriales enterradas en Groenlandia, Taiwán, las Malvinas o Ceuta. Bajan también las aguas financieras y reaparecen como mínimo reminiscencias de un pasado no tan lejano. Es posible incluso trazar líneas que van de los puentes del Danubio a la fábrica de Seat en Martorell.Empecemos por los olores. El agua y los niveles de flotación siempre han funcionado bien al hablar de finanzas, y mucho más en este “largo y pesado verano”, como lo llama aquí Manel Pérez. La deuda de Estados Unidos ha rebasado estos días, mientras chapoteábamos en ese jarabe caliente en que se ha convertido el mar, los 40 billones de dólares. También ha rozado el 125% del PIB, un porcentaje desconocido desde la Segunda Guerra Mundial. Más: los bonos a 30 años han superado el 5% de interés, el mayor nivel en veinte años. En Financial Times lo llaman debt binge, atracón de deuda. Todo ello mientras Washington impone un "corralito" al yen, insiste en su política arancelaria con Canadá ahora en la diana y no logra desatascar el estrecho de Ormuz. Los precios de la energía desbaratan las previsiones de inflación a ambos lados del Atlántico, con el petróleo a 100 dólares. Queda disipado cualquier regreso a los tiempos de bajos tipos de interés, como certificó ayer el BCE. La deuda se encarece y brotan ideas con aroma del pasado: ”prenderle fuego”, proponen desde el corazón de la zona euro.¿Salen burbujas del cieno? El encarecimiento de la deuda conecta con la más burbujeante de las corrientes financieras del momento: la desaforada inversión en Estados Unidos y en todo el mundo por ganar la carrera de la IA. Ha sido otra de las noticias del verano. Todo este gran apalancamiento para desarrollar centros de datos está ejerciendo presión sobre los mercados crediticios y encareciendo incluso la financiación de los Estados, cuenta aquí Piergiorgio Sandri. También complicará la financiación de las empresas en general. ¿Estamos ante una burbuja presta a estallar? Los últimos cálculos hablan de inversiones este año de cerca de un billón de dólares en todo el mundo para levantar estas enormes neveras para ordenadores. Un esfuerzo a crédito para una IA pendiente de monetización. Mientras, en España el Gobierno raciona y racionaliza el boom de los centros de datos. En pleno agosto ha decidido abordar una gran criba para conectar solo las instalaciones de mejor calidad. Las empresas están en pie de guerra.Los bárbaros también emergen del fango. Continuemos por las siluetas que quedan al descubierto en este verano de cauces menguantes. Con la sequía, ha emergido en el Danubio ni más ni menos que un puente romano de la época del emperador Constantino. Sí, del siglo IV, de aquella época en que el río ejercía de frontera del imperio romano con los pueblos bárbaros. De repente, ha brotado entre pausas de hidratación la más enigmática y fascinante historia de decadencia de todos los tiempos, la de Roma. El puente tuvo una vida efímera y se construyó en aquellos años de comercio y calculada vecindad con los godos. Poco después, la presión de otros pueblos septentrionales contribuyó a acabar con el imperio. Las nuevas premoniciones están allí, los bárbaros ya campan por Occidente, no hay más que leer el arranque de esta crónica de Enric Juliana. Markus Haupt, consejero delegado de Seat y CupraLlibert Teixidó / PropiasLos nuevos bárbaros: fábrica chinas en Galicia. Una de las controversias del verano ha tenido que ver precisamente con esto, con los pueblos que cruzan la marca romana. Los chinos y la automoción. El Gobierno ha acabado apoyando que el fabricante chino de coches eléctricos SAIC se instale en Ferrol, pese a un informe del Ministerio de Defensa y del CNI en el que avisan de riesgos para la seguridad relacionados con la cercanía de la futura planta a las instalaciones de Navantia. Aquí Noemi Navas describe el desembarco de las nuevas marcas chinas en España, decididas a liderar la electrificación con producción, o al menos ensamblaje, local.Mientras, el buque Volkswagen intenta desencallar. Una gran empresa europea se ha quedado sin calado suficiente para dar la batalla global. Otro de los dramas empresariales del verano. Si el casco toca fondo, habrá que soltar lastre. Llega el momento más doloroso desde que en el 2015 estallase el dieselgate y comenzase el declive de la automoción europea, acelerado por el auge de los nuevos jinetes chinos de la electrificación. Luis Federico Florio ha descrito estos días los últimos avances en el plan de ajuste de la empresa alemana. Aquí informa de los tijeretazos que se preparan, con la supresión de 100.000 empleos y el cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania, asunto tabú hasta hace poco. La junta de supervisión ya tiene aprobado el plan de ajuste y queda pendiente el detalle sobre el impacto sobre cada una de las marcas. Esta semana Volkswagen ha pactado la venta de una de sus fábricas alemanas, la de Osnabrück. Lo hace bajo el signo de los tiempos: se reconvertirá en una planta de defensa, propiedad de la israelí Aurelius y del estado de Baja Sajonia.¿Arrojarán Seat al río de la historia europea? Es la gran pregunta en estas latitudes, ahora que Volkswagen quiere mantenerse a flote tirando por la borda parte de las tecnologías de combustión que en menos de un lustro empezarán a quedar obsoletas. Sin modelos eléctricos, la marca Seat va quedando sustituida progresivamente por Cupra en el corazón de Martorell. Su desaparición a partir del 2030 es una intuición barruntada desde hace tiempo que ha ganado presencia estos días debido a una información del medio WirtschaftsWoche. Otro asunto tabú, en este caso en torno al símbolo del desarrollismo español de los años sesenta. ¿Tiene Seat las ITV contadas? Desde la compañía matizan la información, como explica aquí Luis Federico Florio. La continuidad de Seat más allá del 2030 queda condicionada a tres variables, que tienen que ver con la demanda, la regulación y el mercado. Mientras, los sindicatos se ponen en guardia. Atentos a esto que escribe Eduardo Magallón: la propia fábrica de Martorell necesita más modelos eléctricos para garantizar su futuro.La piedra del hambre asoma en la cuenca del Rin. Este artículo de Ramon Aymerich es esclarecedor por conectar el cambio climático con la economía. El Rin es la gran arteria del capitalismo renano, el gran corredor logístico por el que transitan 285 millones de toneladas cada año. La fotografía que lo ilustra muestra la conocida como “piedra del hambre”, la Hungerstein. Una roca situada en el lecho de varios ríos del centro de Europa que emerge al producirse una grave sequía. En la memoria local asocian hambre a falta de lluvia. Por cierto, la planta principal de Volkswagen, la de Wolfsburg, conecta a través de un canal fluvial artificial, el Mittelland, con el Ruhr o el Elms para transportar sus mercancías.Francisco Javier Sánchez Segura, presidente de Airbus España LVHay más historias empresariales de este verano que apuntan al cambio en el caudal de los ríos, al surgimiento de construcciones del pasado. Lo dicho, el nivel del agua es la mejor forma de resumir el verano empresarial. Tres ejemplos:Almaraz renueva su licencia. Lo hace después de que el Gobierno haya detectado cambios en el nivel del agua de la geoestratégica. En la orden ministerial de autorización publicada en las brumas soporíferas del 15 de agosto, alude a la “disrupción” provocada por la guerra en Oriente Medio. La decisión del Gobierno es también una pista para las centrales catalanas de Ascó y Vandellós, y para el resto de instalaciones. El Gobierno insiste en que se mantiene el calendario de cierre hasta el 2035, pero da señales de flexibilidad.El malestar de los trabajadores de Airbus en España. La empresa flota en este caso en el torrencial río de la inversión en defensa, y a los sindicatos no se les ha pasado por alto. Sus asambleas acordaron este agosto continuar con la huelga pese a que la dirección aceptó recuperar las condiciones de teletrabajo, elevar los salarios con el IPC e incluir subidas adicionales. La desconfianza de los trabajadores ha prolongado el conflicto. Y el propio ministro de Industria, Jordi Hereu, ha tenido que implicarse en el asunto. La semana que viene los trabajadores se pronunciarán en referéndum sobre la continuidad de las protestas.El Estado portugués regresa al capital del operador de la red eléctrica. Quizá la operación más significativa del verano, ahora que el cauce del río muestra la debilidad de las empresas estratégicas. Doce años después de la privatización de REN, el Gobierno de Luís Montenegro regresa al capital. Nada sorprendente, viendo lo ocurrido en España con otras compañías. Parpública, la SEPI portuguesa, le ha comprado casi el 14% del operador a Amancio Ortega, en una operación en la que late el interés por recuperar cierto control de una red eléctrica muy cuestionada desde Lisboa tras el apagón ibérico del año pasado.Amancio Ortega, fundador y primer accionista de Inditex, ha vendido el 14% de REN EFEPaz en la defensa. Fernando H. Valls sigue muy de cerca los movimientos en un sector que emerge inquietantemente de los cienos de Europa. Las amenazas se acumulan y sofistican. Hay que pagarse la seguridad. Por lo pronto, las empresas españolas parecen encaminarse a una mejor relación desde que Ángel Simón y Josep Maria Recasens se situaran al frente de Indra. La cadena de montaje del vehículo terrestre 8x8 ha sido el pretexto para una foto de familia que informa de la nueva sintonía entre Indra, Sapa, Escribano y Santa Bárbara. No es la primera de este tipo. Las compañías españolas también han hecho frente común para intentar rescatar junto a Alemania el proyecto del caza europeo FCAS. Por cierto, otra novedad: Escribano está estudiando la posibilidad de empezar a cotizar en bolsa.El verano nos ha dejado otras noticias empresariales. No vienen tan a cuento, pero tendrán recorrido. Como cuenta aquí Noemi Navas, una buena porción del aceite de oliva español puede caer en manos italianas si prospera la oferta del Coricelli por Deoleo. Enfrente tiene la oferta de la española DCoop y las reticencias del Gobierno. Otra noticia que no podemos dejar escapar: Moderna y Merck han anunciado resultados positivos en su vacuna contra el melanoma y vuelven a resurgir en bolsa gracias a aquella solución que nos salvó de la covid, basada en el ARN mensajero. Moderna se ha revalorizado cerca del 150% en apenas un mes.En fin, el puente romano aparecido este verano en las sedientas profundidades del Danubio tiene mucha miga. Lo dicho, nos traslada a los años previos a las invasiones bárbaras y la caída del imperio romano. La amenaza exterior marcó el paisaje emocional en tiempos de Constantino, cuyo legado consistió en convertirse en el primer emperador cristiano y en fundar una capital imperial en la actual Estambul. Los suyos fueron años de fricción con los godos y otros pueblos peores, el preludio de la descomposición de un imperio. Roma no se derrumbó de la noche a la mañana ni cayó en la ahora celebérrima trampa de Tucídides. No tuvo al otro lado una potencia rival como ocurrió con Atenas y le ocurre ahora a Estados Unidos con China. Las causas, como cuenta el historiador Peter Heather, fueron distintas: la dificultad de gobernar un vasto territorio, la acumulación de intereses distantes, el surgimiento de varias ciudades capaces de arrebatar el poder de Roma, las tetrarquías, la incapacidad burocrática para resolver problemas locales, el alto coste de garantizar la seguridad, las infiltraciones de pueblos bárbaros, el desinterés de las elites en forma de fuga de curiales y el desmoronamiento interno. El orden requiere una energía constante difícil de mantener a lo largo de los siglos. El caos y la entropía acaban trepando como una enredadera. ¿Serán estos vestigios brotados de las profundidades del Danubio un mensaje cifrado para la UE? Tucídides, tú decides.Nada más. En La Vanguardia también estamos muy pendientes del caudal. ¿Se han fijado en las fotografías que cada cierto tiempo se publican sobre el pantano de Sau y el pueblo de Sant Romà, cubierto por sus aguas? El campanario de la iglesia o los cimientos de las viviendas emergen cuando la sequía se agrava. Son el mejor termómetro para medir la escasez de lluvia. El periodismo también consiste en eso, en fijarse en esas imágenes que informan de las grandes tendencias. Tras meses sin hablar de este hermoso paisaje del río Ter, estos días los lectores envían fotos con los primeros indicios de preocupación: el surgimiento de las señales de tráfico de este pueblo fantasma. Lo que emerge cuando baja el caudal de los ríos.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión