En el 50 aniversario del Onze de Setembre de 1976, La Vanguardia reunió esta semana a los expresidentes de la Generalitat José Montilla y Artur Mas para hablar de lo que significó la primera Diada autorizada tras la muerte de Franco, y de los retos de la Catalunya de hoy.¿Estuvieron en la Diada de 1976, en Sant Boi?José Montilla: Yo estaba en la mili en Paterna, Valencia. Si no, hubiera asistido porque llevaba años militando políticamente. Había ido a algún Onze de Setembre cuando no era tolerado.Artur Mas: Yo sí. También hice la mili, pero de una manera diferente... sobre todo en los plazos.Los expresidentes de la Generalitat Artur Mas y José Montilla, en el encuentro celebrado en La VanguardiaXavier Cervera / Propias¿Qué significó aquella Diada?AM: Hacía muy poco de la muerte de Franco, estábamos en dictadura, pero había ganas de cambio y eso era más potente. Había voluntad de libertad, de autogobierno, del Estatut, de la amnistía, de pasar página de un periodo oscuro.JM: De una forma muy clara se veía que se estaba cerrando una etapa. La posibilidad de hacer una ley de reforma política, ese diciembre, que yo voté, era el certificado de defunción del régimen franquista. Por tanto, con esperanza, pese a las incertidumbres.Hoy vemos la democracia amenazada por la extrema derecha. ¿Cómo afrontamos ese desafío?JM: Desde diferentes frentes y el conjunto de la sociedad. Seguramente no tenemos que hablar tanto de la extrema derecha, y sí tratar de solucionar problemas de fondo que pone sobre la mesa y que encuentran receptividad en una parte de la ciudadanía.AM: Hay que analizar qué produce ese crecimiento, en qué han fallado los partidos tradicionales. Y aquí hay temas que deberían abordar con consenso, como la identidad, que muchos ven amenazada; la demografía, que incluye corrientes migratorias, natalidad y envejecimiento, y también cómo aseguramos el estado del bienestar europeo sin una economía dinámica que lo sostenga. Y si hablamos de salud democrática, hay que hacer una reflexión: la democracia, el Estado del bienestar, los derechos y libertades son conquistas que debemos esforzarnos por mantener, con voluntad reformista.¿Dónde está la línea roja con la extrema derecha? ¿Pactos sí o no?JM: Obviamente, no pactarás con formaciones políticas con las que tienes muy poco en común, por no decir nada. Algunos partidos tienen muy claro que no pactan con Vox ni con Aliança Catalana porque no hay afinidad. No quiero decir que algunos de los problemas que exponen no considere que lo son. Si acaso, en lo que no hay coincidencia es en las soluciones que hay que implementar, ya sea respecto a la identidad, la inmigración, la ecuación social o la defensa de la democracia.AM: Tenemos que preguntarnos si funciona hacerles un cordón sanitario. Se ha aplicado en muchos países de Europa y no ha evitado el crecimiento de estos partidos. Otra reflexión es que la democracia comporta que lo que no te gusta tiene también derecho a existir. Y en Catalunya, el crecimiento de la extrema derecha lo complicará todo por la fragmentación política. Los partidos tradicionales deben encontrar la forma de ser atractivos, con coraje y ganas de cambio y de construir mayorías, ante los retos complejos que tenemos, no de confrontarse mientras los extremos crecen.Por concretar, president Mas, ¿se puede pactar con Aliança?AM: Soy partidario de confrontar con quienes consideras que no son buenos para el sistema que tienes y el país que representas. Mirar hacia otro lado, simular que no existen, es un error porque están y crecen en todas partes. Si Aliança o Vox tienen representación en el Parlament, hay que hablar con ellos, otra cosa es llegar a acuerdos, que es bueno pero no es obligatorio. Debes saber los límites del diálogo y de los acuerdos.President Montilla, ¿hay que hablar con la extrema derecha?JM: Creo que cuando se habla de cinturón sanitario se refiere a acuerdos de gobierno, es decir, para facilitar, sostener o conformar gobiernos, y eso es más complicado. Coincidencias en las votaciones existen, pero facilitar posiciones de gobierno de la extrema derecha es un error para los demócratas y nada tiene que ver con no tener en cuenta que son representantes del pueblo. Lo son. Pero facilitar gobiernos genera servidumbres y es más peligroso.CALIDAD EDUCATIVALa Administración tiene responsabilidad, pero también los padres, maestros y la sociedad”José MontillaHemos tenido alertas en la última década de que hacen falta reformas en el sistema educativo”Artur MasHemos conocido esta semana el informe PISA. ¿Cómo encaramos este problema con la enseñanza?JM: No es un problema solo de Catalunya, con todos los incidentes que han ocurrido. Respecto al informe PISA, hay quien apunta que igual hay un problema metodológico, cambios que han introducido. También la OCDE hacía referencia a la falta de comprensión lectora atribuida a los vídeos de TikTok y a que los chicos y chicas no mantienen la atención más allá de 400 palabras. Creo que es un conjunto de cosas. Los medios siempre serán insuficientes, pero van incrementándose. Hay más profesores. Hay mayor diversidad, es verdad, existe el reto de la escuela inclusiva y los problemas que genera. La Administración tiene su responsabilidad, como administración educativa, pero también los padres, los maestros y todo el conjunto de la sociedad.AM: Especialmente en la última década tenemos alertas de que hacen falta reformas en el sistema educativo. No funciona bien y la complejidad de las aulas supera las capacidades de los maestros. Hay que resolverlo. Y también dar estabilidad en el marco legal. Y me complace que estemos con el president Montilla. Siendo él presidente, en el 2009, y yo jefe de la oposición, habiendo ganado las elecciones, en lugar de estar solo cabreados y tirándonos los platos por la cabeza, pactamos la ley d’Educació de Catalunya y no se ha tocado. Siendo partidos diferentes, llegamos a un gran acuerdo en un tema de país como este.Otro problema es el acceso a la vivienda, ¿qué hacemos?JM: Creo que el problema se soluciona haciendo viviendas. Si no hay oferta, no podrás atender la demanda. Oferta pública, de compra y de alquiler, y oferta privada. La administración no va a solucionar el problema sola, ni haciendo leyes, ni programas de vivienda. Necesitará la participación activa del sector privado y creando las condiciones para que los promotores privados también puedan hacer vivienda de alquiler y venta. Pero no es fácil en un parlamento fragmentado como en Catalunya y con posiciones a veces tácticas, incluso teatrales, sobre vivienda.AM: No hay soluciones mágicas. Los países que lo han hecho mejor han invertido mucho en vivienda pública protegida desde hace décadas. En Catalunya no había este problema tan grande. Para mí, hace falta un concierto entre administraciones y promotores para la construcción de vivienda. Segundo, un marco jurídico de amplio consenso, despojado de ideología y que no cambie, y tercero, si no tienes vivienda pública y hay una oferta de vivienda privada, de segunda mano, oficinas y locales que sobran, tienes que estimular que lo saquen al mercado.Otra carpeta pendiente es cómo gestionar la inmigración.JM: Es un problema que viene de lejos. El gran crecimiento de Catalunya, no por natalidad sino por la inmigración, se produjo a finales de los noventa hasta el 2011. En la presente década vuelve a crecer y es preciso reforzar los programas que ya se implementaron entonces, la Generalitat, en concierto con los municipios, y programas sociales. Y con el acuerdo de las formaciones políticas más centrales del Parlament. Con propuestas positivas y no excluyentes.AM: Catalunya es un país de inmigración. Podemos hablar de lengua, de cultura, tradiciones, historia, instituciones, pero también nos define ser un país de inmigración. Es nuestra realidad y no podemos detenerlo del todo, pero sí poner orden y controlar, y solos no podemos hacerlo, como catalanes. Digan lo que digan algunos. Ni tenemos competencias, ni dimensión. Hay herramientas para detener esto y poner orden. Debe ser una política europea seria, con recursos y normativas. Y selección de la migración en origen.SISTEMA DE FINANCIACIÓN“Si dices que tendrás casi el concierto y al final lo que tienes es más dinero, es más o menos como siempre”Artur MasEspero que los partidos catalanes defensores del autogobierno posibiliten la nueva financiación”José Montilla¿Qué solución ven al encaje Catalunya-España?JM: Debe hacerse en el marco de una Constitución, que me gustaría que se reformara, de un Estado más federal. También para posibilitar un mayor autogobierno. Eso es importante, pero hay cosas urgentes. Aprovechemos la correlación de fuerzas para mejorar la financiación sustancialmente y reducir la deuda en 17.000 millones. Es muy importante. Y nos lo jugamos en lo que queda de legislatura en España. Espero que los partidos catalanes defensores del autogobierno lo posibiliten.AM: Aquí, probablemente, discrepamos un poco. En más recursos y menos deuda podemos estar de acuerdo, pero si hablamos de la convivencia a años vista, creo que Catalunya solo se puede sentir cómoda en el marco del Estado si es en serio plurinacional y eso pasa por menos Madrid y más naciones, y el reconocimiento al menos del derecho de autodeterminación. No sé si eso comportaría en algún momento una mayoría catalana para independizarse o no.Sobre la financiación, president Mas, ¿qué dice de las oportunidades de esta legislatura?AM: Todo depende de la gestión de expectativas. Si dices que conseguirás casi el concierto económico, la recaudación, la gestión fiscal, y al final lo que tienes es más dinero, alguien dirá que es más o menos como siempre...JM: No es solo más dinero.AM: Pero no hemos conseguido el concierto. Entraríamos en mecanismos técnicos, pero la población ajustada es para cuadrar los números, a Catalunya no le interesa, y tampoco que no exista la ordinalidad bien definida.JM: La ordinalidad está.AM: Garantizada no. Yo lo que digo es, si al final es más dinero, pues ojalá. Pero si hablamos de la convivencia a futuro es otra dimensión. He empezado diciendo que seguramente discreparíamos...JM: Es normal. Tú eres independentista y yo soy federalista.Silvia Angulo Valdearenas (Esplugues de Llobregat, 1973) es redactora jefa de Política en La Vanguardia. Licenciada en Historia y Periodismo y máster en Ciudad y Urbanismo. Entre 1998 y 2021 fue redactora y jefa de sección en local.Periodista especializada en información política.