Islamofobia en EEUU, represión de las personas migrantes, torturas en Guantánamo, leyes represivas, instituciones coercitivas y guerras que han dejado un millón de muertos. Los ataques del 11 de septiembre de 2001, cometidos hace 25 años por Al Qaeda y que causaron 2.977 muertes, desencadenaron una larga ola de acoso y persecución al diferente en EEUU que llega hasta nuestros días de forma aún más cruda: se desató la represión institucional, con redadas policiales, vigilancia comunitaria, procesos judiciales con la excusa del terrorismo y deportaciones masivas.
En paralelo, las guerras lanzadas por Estados Unidos tras el 11S, el único momento en el que la OTAN activó el Artículo 5 para defender a un aliado y atacar Kabul en octubre de 2001, han causado la muerte de cerca de un millón de personas en Afganistán, Irak, Pakistán y Yemen, según el proyecto Costs of War de la Universidad de Brown.
Esta investigación muestra que, desde los primeros días posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Congreso de EEUU creó y fue ampliando las facultades presidenciales para designar, detener y deportar a personas que la Administración determina unilateralmente como “terroristas”.











