Noticia Exclusivo suscriptores Presidente ejecutivo del Grupo Energía Bogotá afirma que sólo hay un año para construir las líneas Chivor Norte y Sogamoso. Un posible apagón en Bogotá. Foto: iStock / GEBEDITOR DE BOGOTÁ10.09.2026 22:30 Actualizado: 10.09.2026 22:30 PERIODISTA10.09.2026 22:30 Actualizado: 10.09.2026 22:30
Bogotá enfrenta un inminente riesgo de apagón. Si en un año no están operando las líneas de transmisión Chivor Norte y Sogamoso, los cortes en el servicio de energía serán una realidad.La alerta la hizo el presidente ejecutivo del Grupo Energía Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, quien en entrevista con EL TIEMPO confirmó la advertencia del ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, que en la plenaria del Senado aseguró: “Bogotá está cerca de un apagón, porque hay una línea de transmisión que no ha podido pasar”. LEA TAMBIÉN En su intervención, el jefe de la cartera de Hacienda anunció que radicará un proyecto de ley con mensaje de urgencia ante el Congreso para conseguir 1,2 billones de pesos destinados a atender la inminente crisis del sector eléctrico.Lo que no se podrá evitar, de acuerdo con Ortega, es “el golpe en el bolsillo” de los usuarios por las alzas que tendrán las tarifas de los servicios de gas y energía, por decisiones que no se tomaron en el anterior Gobierno Nacional.Línea de alta tensión de energía Chivor Norte Foto:Grupo Energía BogotáAunque la central hidroeléctrica del Guavio, con capacidad para generar 1.250 megavatios, debió aplazar para el 2028 el mantenimiento que tenía programado para este año, con el fin de ayudar a mitigar el impacto del fenómeno de El Niño, esa pausa exige que las dos líneas de alta tensión, que aumentarán el suministro de energía a Bogotá, Meta y Guaviare, estén terminadas y en operación.Esto significa que la ciudad y la región central del país quedarán “vulnerables”, toda vez que con esa pausa se “perdería un 30 por ciento o 40 por ciento de su fuente más importante de energía”, y si no se cuenta con esa infraestructura de reemplazo (las líneas de alta tensión) se tendría un inminente recorte en el suministro.“Tenemos todavía un año, pero hay una gente que sigue parando la construcción de las líneas y ya no hay margen de espera alguno”, afirmó el presidente del GEB.La sentencia de Ortega es que si las líneas no están construidas en noviembre del próximo año, a más tardar, “Bogotá va a tener en enero o febrero de 2028 problemas muy serios de suministro, igual que el Meta y Guaviare”. El proyecto de alta tensión Chivor Norte transportará 230 Kilovoltios de energía y Sogamoso, 500 kilovoltios. LEA TAMBIÉN Años de demoraEl problema es que esas obras se han retasado varios años por la oposición de comunidades y decisiones de las autoridades ambientales como el Ministerio del Medio Ambiente y la Anla. De los proyectos Chivor Norte y Sogamoso se viene hablando hace ya cerca de 15 años, pero la oposición a las mismas las han demorado alrededor de una década.Los mitos que se han generado sobre esos proyectos es que “se van a secar los ríos” o que el paso de esa energía cerca “genera cáncer” o, incluso, que “la leche de las vacas va a salir verde”. “Todas esas son mentiras, la gente debería confiar en una empresa de 130 años, reconocida por Naciones Unidas y por la OCDE por lo seria y lo responsable que es”, insistió.Juan Ricardo Ortega, presidente ejecutivo del GEB. Foto:Grupo Energía BogotáHoy por hoy, de acuerdo con el GEB, la primera línea tiene un avance general del 81 por ciento y le faltan 92 torres de 367 proyectadas, y la segunda lleva un desarrollo del 68 por ciento y le faltan 345 torres de 853 estimadas.De hecho, la demora de los dos proyectos ya afectan a la ciudad y a la Sabana. Por eso, iniciativas de data centers y de hyperscaler (gran proveedor de servicios en la nube), además de desarrollos urbanísticos no tienen garantía de suministro de energía y no han podido arrancar.“Sin las líneas, no hay electricidad. Hasta que no tenga líneas, Bogotá no tiene cómo crecer y cómo construir un futuro en este nuevo mundo”, afirmó Ortega.Esa falta de energía afectará, principalmente, al norte y occidente de la capital, que se abastecerán de esas redes. No obstante, los proyectos de transporte masivo como el metro de Bogotá y el Regiotram de Occidente no se verán afectados. La explicación es que cuentan con la línea La Virginia - Nueva Esperanza, del holding brasileño Alupar, que llega por el sur de la ciudad. LEA TAMBIÉN No hay más tiempoEl margen de maniobra para evitar una crisis energética en la capital, entonces, es mínimo y exige acelerar la infraestructura pendiente. La meta límite para entregar esas obras, en especial la de Sogamoso, es noviembre del próximo año. “Aún hay tiempo, pero es una línea a la que le falta todavía un número importante de torres”, dijo el presidente del Grupo.Y es que el tiempo es muy ajustado. En un mes, en promedio, se pueden construir 40 torres de alta tensión y si hay alrededor de 437 se necesitaría un año y dos meses.Ante este panorama, enfatizó que las “horas se agotaron” y que incumplir el cronograma traerá graves consecuencias: “Tenemos todavía un año, pero hay una gente que sigue parando la construcción de las líneas y ya no hay margen de espera. Si la línea no está en noviembre de 2027, Bogotá va a tener en enero o febrero (del 2028) problemas muy serios de suministro”, reiteró.Torres de transmisión de energía Foto:Grupo Energía BogotáOrtega destacó que con el gobierno de Abelardo de La Espriella los trámites ante el Minambiente y la Anla volvieron a moverse. Sin embargo, reconoció que el tramo restante exige un monitoreo estricto para garantizar su entrega a finales del próximo año.El presidente del GEB enfatizó que la compañía ya ha cedido lo suficiente para destrabar los puntos más complejos: “Hicimos unos cambios, pero ya no tenemos margen de hacer más. Nos toca construir lo que hay, porque de verdad el país no tiene la opción de dejar a Bogotá sin luz”.La crisis de gasLa situación se agrava con las severas restricciones en la oferta de gas, un insumo crucial tanto para la industria como para la generación térmica. En efecto, el país viene importando ese hidrocarburo desde 2024 a precios mayores a los que se producía en el territorio nacional.“La situación del gas es dramática. Afortunadamente, el sector de gas propano, el GLP, está pudiendo suministrar a las industrias. Obviamente, esto les generó un doble del costo. Hemos sacrificado al sector empresarial por habernos quedado sin suministro de gas”, sentenció Ortega.El directivo cree que en las actuales circunstancias, el país va a tener que salir a comprar gas a 20 o 23 dólares el millón de BTU, cuando en Colombia costaba 5 dólares. “Entonces, se está multiplicando el costo. Van a venirse unos meses duros, esa fue una decisión de Ecopetrol que le va a costar a los bolsillos de todos los colombianos”, afirmó, al recordar que la petrolera estatal no apostó por la regasificadora. LEA TAMBIÉN Los cálculos frente al golpe que recibirán los hogares por el alza que se ve venir en el gas es de cerca de 20.000 pesos al mes, para los que pagan hoy entre 30.000 y 40.000 pesos. Y si a esto se le agrega el aumento que podría tener la energía, que el directivo estima puede ser de alrededor de 30.000 pesos. “Se puede hablar de 50.000 pesos al mes, eso es mucho dinero”.El impacto también amenaza la estabilidad financiera de las empresas distribuidoras. Ortega puso como ejemplo a Aire, compañía que, según señaló, lleva más de un año sin pagar sus cuentas, y destacó como fundamental el aporte de 1,2 billones de pesos solicitado por el ministro de Hacienda para evitar que la crisis financiera del sector se profundice.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáY FELIPE SANTANILLA AYALARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









