(Desde San Pablo).- Esta fue una semana muy conmocionada en la política brasileña, con la guerra desatada en la Corte Suprema entre un juez bolsonarista, André Mendonza, y su colega Alexandre de Moraes que condenó a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión. Y aunque todo parecía transcurrir en el ámbito judicial, lo cierto es que tuvo su impacto en las elecciones del 4 de octubre próximo. Ayer, durante un acto de campaña en Teresina (capital de Piauí), el presidente Lula da Silva envió dos mensajes con destinatarios definidos. El primero fue, precisamente, el Tribunal Superior Electoral (TSE): este organismo es clave para garantizar la lisura de las urnas; el tema es que está precisamente presidido por el ministro de la Corte, Mendonza. "Que este Tribunal no intente cometer fraude", alertó Lula. El segundo objetivo de su discurso fue advertirle al gobierno estadounidense que evite cualquier injerencia en los comicios brasileños. "Sabemos de lo que son capaces" los norteamericanos, dijo el jefe de Estado. Para añadir de inmediato otro aviso: "Que Estados Unidos no intente influir en el proceso electoral porque será derrotado".

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