Ante la alerta roja nacional, declarada a finales de agosto ante la evolución del fenómeno de El Niño, el sector empresarial debe primero identificar qué tan expuesto está cada organización con base en información específica de toda la cadena operativa, desde la ubicación de la planta, de los proveedores y de los clientes. Esto les servirá como un mapa para definir los puntos críticos, las posibles fallas que se puedan presentar, la probabilidad de que sucedan y qué acciones se pueden tomar para cerrar esas brechas para eliminar o al menos reducir los riesgos y, con ello, establecer cuánto costarían esos días de operación y la pérdida esperada por este evento climático. “Ese es el número clave con el cual yo tomo las decisiones. Si la pérdida esperada es de $ 50.000, entonces cualquier acción, hablando en general, que me cueste menos de $ 50.000 tiene sentido. Es decir, si yo gasto $ 1.000 y con eso evito $ 50.000 de pérdida, genial; y si es una que cuesta $ 100.000 y dices no, en ese caso no, mejor prefiero perder los $ 50.000. Esa es la decisión a la que tiene que llegar cada una de las empresas”, señala el economista Daniel Lemos, director del Centro de Políticas Públicas de la Espol. PublicidadLemos compartió esta información durante el encuentro “El Niño 360°: anticiparse es la mejor estrategia”, el cual se realizó este jueves 10 de septiembre con la finalidad de acercar conocimiento científico al sector productivo para ayudar a las organizaciones a anticipar riesgos, fortalecer su resiliencia y preparar planes de contingencia frente a este evento climático. Durante la cita, que se desarrolló entre las 08:00 y 13:00 en el hotel Hilton Colón, participaron más de un centenar de empresarios y representantes de diferentes sectores industriales. Lemos explicó que tras identificar las pérdidas esperadas, las empresas deben preguntarse si las asumirán ellos o si las pueden transferir a través de, por ejemplo, contratos de pólizas de seguros: “Es decir, mira, voy a bajar la producción, voy a extender los plazos, tengo una póliza de seguros que me puede cubrir parte de los procesos, etc. Y esto, pues, yo tengo un plazo hasta diciembre para moverlo… entonces, ya estamos contra reloj”.PublicidadPublicidadCalendario de prevención El experto expuso un calendario que sugiere seguir al sector productivo. Entre octubre y noviembre, cuando las lluvias todavía no se establecen, considera que se deben realizar obras menores, buscar proveedores y segundas rutas.De diciembre a febrero, cuando se prevén la fase con lluvias, crecidas de ríos y bloqueos de vías, recomienda registrar cada pérdida desde el primer día. Y luego del evento, evaluar los daños, el tiempo que tomaría la reconstrucción, reclamar a los seguros, reprogramar y contratar la cobertura del próximo evento.“Esperar certezas para actuar cuesta lo mismo que la pérdida. La decisión más eficiente se toma con probabilidades y esas ya están sobre la mesa”, expuso Lemos, quien recordó que las pérdidas durante El Niño del 97-98 representaron el 15 % del PIB (producto interno bruto), cerca de 3.000 millones de dólares. Actualmente, estima, podrían alcanzar unos 19.000 millones de dólares.Para evitar llegar a ello, él sostuvo que es clave prepararse y considera que el sector empresarial y productivo sí se está preparando ante la información pública que existe actualmente, como la plataforma de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, en la que se pueden revisar y conocer, por ejemplo, las zonas más vulnerables.Flujo de caja y financiamiento ante la emergenciaOtro punto clave que destacó el experto es contar con un flujo de caja para los primeros 90 días. “Lo que no cubran las pólizas se paga con caja, dejar claras las reservas propias y gestionar la preaprobación de líneas de crédito desde ahora”, advirtió y sostuvo que se podrían también renegociar préstamos para tener un alivio financiero.“Tres meses yo debo garantizar que el negocio, el flujo de caja no me vaya a fallar… Que si algo pasa, yo pueda seguir operando al menos por 90 días”, agregó Lemos, quien recordó que durante este tipo de eventos climáticos, el crédito se restringe. En el escenario para 2023-2024, apuntó, el Banco Central del Ecuador estimó que bancos medianos y cooperativas quedarían cortos de provisiones y esto haría que presten menos y más caro.PublicidadUno de los asistentes, Andrés Ceballos, del sector de acuacultura, comentó que desde marzo empezaron a levantar los riesgos de la cadena logística y que ya tienen identificados los riesgos a nivel de abastecimiento de balanceado, de las capacidades de bodega adecuada y el abastecimiento del diésel. Lo que aún no realizan y de lo que justamente se abordó en el taller es la cuantificación de las posibles pérdidas. “Eso es algo que yo no lo había mapeado y es importante mapearlo, porque al fin y al cabo tenemos que tenerlo presente dentro de este ejercicio”, indicó.Carlos Torres, agroexportador de frutos exóticos como la pitahaya, aseguró que ya han tomado medidas preventivas, como mejorar canales de riego y la limpieza de canales. De la cita, destacó, es que recalcaron el compromiso que se tiene con el cliente. “Es una cláusula importante del qué pasa si no podemos cumplir por variables que no podemos controlar, que en este caso es el clima, entonces eso sí lo vamos a tomar en cuenta como para conversarlo con el cliente”.Javier Chávez, economista y actualmente dedicado al sector inmobiliario, consideró que “la empresa privada está bastante más preparada hoy para responder a cualquier evento de la naturaleza”.En el caso del sector de la construcción, mencionó, hay que ver los proyectos que tiene cada ciudad y “es vital ver la cadena de proveedores, hay que revisar muy bien las partes contractuales, los riesgos que existen en estos eventos, los plazos que posiblemente tengan que moverse, porque evidentemente tiene que bajar un poco el ritmo de construcción”.Chávez planteó que la banca privada debe plantear desde ya opciones de financiamiento a mayores plazos para los diferentes sectores que se puedan perjudicar.También, mencionó que otro punto importante por considerar es que en este tipo de eventos climáticos en promedio llueve hasta la cota 1.000 en la costa, pero hacia la zona del Oriente no llueve y es donde están las centrales hidroeléctricas. “Otro tema interesante es que puedan financiarse grupos de generación eléctrica para que puedan ayudar ante una eventual falta de energía porque no llueve en las cuencas amazónicas”.En el encuentro, los expertos Franklin Ormaza, Jonathan Cedeño, María del Pilar Cornejo, Daniel Lemos, Ángel Valdiviezo, entre otros, abordaron los impactos locales que se prevén por este evento climático, el impacto económico y la toma de decisiones para la mitigación de riesgos empresariales. 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¿Cuánto perdería su empresa por El Niño? Expertos llaman a calcular daños y preparar un fondo para 90 días
Experto de la Espol estima que las pérdidas por este evento climático podrían alcanzar los 19.000 millones de dólares.






