Un clima tenso se cierne sobre el proceso electoral de 2027. En el día uno, los partidos de oposición han puesto sobre la mesa sus múltiples razones para desconfiar en el Instituto Nacional Electoral, el árbitro que, como pocas veces, llega al banderazo de salida con un solo voto de confianza: el del partido en el Gobierno. En la sesión formal con la que se dio por iniciado el proceso, los representantes de PAN, PRI, MC, Somos, e incluso PAZ y PVEM -partidos satélite de Morena- han planteado dudas y exigencias sobre la mesa. Preocupan, entre muchas cosas, los destapes y campañas adelantadas de Morena en los 17 Estados que renovarán sus Gubernaturas, así como la flexibilidad del INE presidido por Guadalupe Taddei en procesos técnicos que deberían garantizar que no se haga fraude. También han mencionado la falta de equidad cuando se trata de sanciones contra partidos de oposición, en comparación con la inacción ante faltas cometidas por el oficialismo, y la influencia del Gobierno en la composición y decisiones del árbitro, que este jueves ha alentado la sospecha con la sorpresiva presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en la ceremonia cívica con la que se oficializó el inicio de la temporada electoral. La funcionaria ha acudido en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien esta mañana ha dicho, con una sonrisa, que ahora que inicia el proceso electoral deberá ser más cuidadosa en sus declaraciones. Los representantes de los partidos han reclamado dos decisiones recientes, aprobadas por una mayoría de consejeros del INE: la negativa a regular y fiscalizar los procesos internos que echó a andar Morena para elegir a sus candidatos bajo la figura de “coordinadores de defensa de la transformación” y la aprobación de un acuerdo sobre las llamadas “boletas planchadas”, es decir, papeletas electorales que aparecen sin doblez alguno en las urnas durante los cómputos y que los consejos distritales podrían dar por válidas luego de que el INE se negara a considerarlas nulas desde el origen. Y una tercera: las reglas que abren la puerta a que los servidores de la nación -funcionarios de la Secretaría del Bienestar que gestionan los programas sociales- puedan registrarse como observadores electorales. Especialmente duro ha sido el líder nacional del PRI, Alejandro Alito Moreno, quien decidió registrarse como representante de su partido para esta sesión. El senador exigió a los consejeros del INE responsabilidad, compromiso y convicción para impedir el uso electoral de programas sociales y recursos públicos en favor de Morena. “Proteger las elecciones es lo más importante desde este día. Por ello, yo quiero decirles a todos ustedes, ¿cómo quieren ser recordados? ¿Como los que defendieron la democracia, los que garantizaron el equilibrio en este país, los que actuaron con transparencia y con responsabilidad, o quienes se doblaron ante el poder?“, les ha preguntado. En el mismo tono, la senadora Verónica Rodríguez, representante del PAN, ha reclamado al INE la falta de cancha pareja y las recientes decisiones que, lejos de garantizar equidad y certeza, abonan a la desconfianza. “México necesita un Instituto Nacional Electoral fuerte, autónomo, incómodo para el poder, e intransigente frente a cualquier intento de manipular la voluntad popular. ¡Estén a la altura de esa responsabilidad, hagan valer su autonomía, defiendan su independencia, apliquen la ley sin miedo ni preferencias y demuéstrenle a México que frente a cualquier poder sigue existiendo una institución capaz de defender la voluntad libre de las mexicanas y los mexicanos!”, ha exigido a los consejeros. Juan Ignacio Zavala, de Movimiento Ciudadano, ha criticado que se llegue a un día formal de inicio del proceso electoral con una gran ceremonia, cuando en los hechos Morena ya está en campaña, con una precampaña adelantada que ha sido imitada por el PAN y el PRI en varios Estados. “Muchas autoridades electorales, locales y federales han optado por cerrar los ojos para no cumplir la más elemental de sus atribuciones. Pareciera que caminamos ante un sistema electoral donde lo más importante es ver quién tiene más poder para doblar la norma y presionar a la autoridad”, ha acusado. Marco Baños, polémico exconsejero del Instituto Federal Electoral, hoy representante del nuevo partido Somos, ha puesto el dedo en la llaga, al advertir que el INE está allanando el camino para una elección de Estado. “Vamos a la primera elección que transcurre en la tiranía constitucional o en un autoritarismo constitucionalizado. Cada pieza de inequidad electoral merecería un tratamiento serio, riguroso, tajante por parte de esta autoridad dominada por una mayoría que ha abdicado a su facultad constitucional de arbitrar imparcialmente, una autoridad que ha decidido mirar hacia otro lado mientras se desarrollan campañas adelantadas e ilegales o que ha decidido dejar resquicios para las boletas planchadas o para que se cuelen los servidores de la nación con la figura de la observación electoral”.Ha sido la presencia de Baños, señalado en su momento de servir al PRI como consejero electoral, lo que le dio la pauta a Morena para responder a las acusaciones de la oposición. Lo ha hecho a través de su presidenta nacional, Ariadna Montiel, quien, al igual que Alito, se registró para tomar la palabra en esta sesión. La lideresa morenista ha recordado que en el Consejo General del INE -antes IFE- se avalaron fraudes electorales -como el de 2006- y se combatió a Andrés Manuel López Obrador y a la Cuarta Transformación. “Durante años los partidos del viejo régimen convirtieron al árbitro electoral en parte de sus estrategias. Por eso, no nos extraña que hoy un exconsejero electoral represente a un partido político”. Montiel ha dado su respaldo incondicional al INE de Taddei, y ha asegurado que la descalificación del árbitro es una narrativa de la oposición ante su inminente derrota. “Perdieron al pueblo mucho antes de haber perdido las elecciones”, ha afirmado.Autocrítica y defensaDesde dentro del INE, hay cuestionamientos sobre la capacidad del instituto para garantizar un proceso equitativo. Los consejeros Arturo Castillo y Martín Faz han puesto sobre la mesa su resistencia a avalar algunas decisiones aprobadas por un bloque mayoritario de consejeros afín a la Cuarta Transformación. “Estamos en el escenario perfecto para una elección cuestionada”, ha dicho Arturo Castillo, “el INE parece haber claudicado a su función de vigilar y arbitrar las elecciones”. Según Castillo, algunas decisiones aprobadas por la mayoría implican que el instituto renuncia al menos a tres atribuciones: vigilar que los partidos políticos se sujeten a los tiempos electorales, evitar que los gobiernos se inmiscuyan en la organización de las elecciones, y garantizar que sólo se cuenten los votos válidos.En el mismo tono, Martín Faz ha cuestionado que el actual INE vaya al proceso de 2027 con una estructura de funcionarios designados unipersonalmente por la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, sin tomar en cuenta al colegiado. Además, ha cuestionado que se relajen controles que en el pasado cerraron la puerta a los fraudes. “No necesitamos iniciar diciendo que todo estará bien, necesitamos comprometernos a hacer todo lo necesario para que esté bien, y eso exige independencia, profesionalismo, controles efectivos y la convicción de que el poder político debe someterse a las elecciones y las elecciones nunca deben someterse al poder público”.Guadalupe Taddei ha respondido minimizando los señalamientos de sus colegas y las advertencias de los partidos de oposición respecto a las “boletas planchadas”, los observadores electorales y la pasividad frente a las precampañas adelantadas. Taddei ha pedido a la estructura operativa del INE que no escuche ni haga caso de “los malos augurios” y se concentre en rendir buenas cuentas a la ciudadanía. “Estamos listos para no ser amedrentados por absolutamente nadie, ni coercionados, ni extorsionados con ningún tipo de amenazas, posicionamientos, señalamientos”, ha ofrecido.La primera escaramuza del 2027 ha durado más de tres horas, en un debate que anticipa una ruda campaña electoral. Luego de la sesión inaugural, Ariadna Montiel y Alejandro Moreno han abandonado la llamada “herradura de la democracia”, ampliando las descalificaciones a sus rivales en declaraciones a la prensa. Uno de los grandes ausentes ha sido el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, quien prefirió viajar a Bruselas para presentar una denuncia contra Morena en el Parlamento Europeo.