Esta España joven, valiente y solidaria que juega sin ataduras, fresca y coral, ya está en las semifinales del Mundial. El conjunto que dirige Miguel Méndez batió a Australia en los cuartos en Berlín y este sábado (20.00) se ha ganado una cita de altura, nada menos que un choque ante la poderosa Estados Unidos en busca de la final (Francia y Alemania chocarán en el otro cruce; 16.30). Todas sumaron en España para batir a un equipo australiano afeitado por las lesiones en el juego interior y con solo nueve jugadoras disponibles. Ese sentido solidario del juego lo reflejó Alicia Flórez, elegida la mejor del encuentro con 10 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. En esta España mosquetera que repartió 26 asistencias, todas para una y una para todas.Un concurso de triples abrió la noche. Tres para Reid, tres para Iyana Martín, la base que no conoce la palabra miedo. La selección quería hurgar por dentro ante la sangría interior de las australianas y Méndez apostó por la pareja Gustafson-Awa Fam, alto voltaje, mientras Raquel Carrera esperaba su turno. A España le interesaba un ritmo alto de encuentro para explotar su mayor frescura de piernas ante un rival que un día antes había gastado mucha gasolina en la eliminatoria previa contra Italia. Méndez echó mano del abanico de rotaciones que Australia tenía recortado y dio pista a la capitana Alba Torrens, inédita desde el estreno ante Alemania. La jefa sumó desde el perímetro mientras Awa Fam repartía juego desde su posición de faro. La pívot española es un lujo de jugadora por su catálogo de recursos. Con esa segunda unidad que redondeaban Alicia Flórez, Ortiz y Ginzo, España pegó un buen bocado (17-31).Australia se refugiaba en el tiro exterior, la baza sobre la que cimentó un parcial de 8-2 para volver al ring. Méndez paró el juego y mandó volver a la esencia: defensa y circulación alta de balón. La selección tardó un pestañeo en ser ella misma, firme atrás, rápida y solidaria en ataque. La puntería de Flórez y Cazorla dejó las cosas como estaban, e incluso mejor para las mujeres de rojo: 28-46 tras un tramo de 3-15. Gustafson disfrutaba por fin en la zona después de unos días puñeteros por unas llagas en los pies y María Conde emergía en las dos pinturas. En la selección encajaban todas las piezas y se repartía el protagonismo. Sufría Australia para contener a un rival desbordante y que daba la sensación de pasárselo muy bien (37-58).Iyana y Awa se entienden sin mirarse. Por la mañana se divierten grabándose un bailecito para las redes y por la noche son dos competidoras feroces con solo 20 años. La conexión entre la base y la pívot alimentó a España tras el descanso tanto como los brazos fuertes de Alicia Flórez y de Gustafson. La selección tiene materia prima para lo fino y para lo grueso, capaz de manejar los momentos de partido en los que abundan puntos como cuando escasean, caso de un tercer cuarto con mucho balón al hierro en los dos conjuntos (51-70).Australia quemaba sus naves y recortaba ventaja porque a la selección le costaba encender la luz y encontrar buenas posiciones de tiro a partir de la fluidez. Las posesiones se alargan más de lo habitual y a veces acababan en un callejón sin salida o con el tiempo agotado, una mala señal. La renta todavía era generosa y corría el reloj, pero España debía recuperar sensaciones para evitar un mal trago. El partido se había hecho denso, seguramente producto de la tensión, un asunto delicado en un equipo joven como el español. Tampoco Australia estaba para tirar cohetes, muy justa de fuerzas por su lista de bajas, aunque moriría matando con un par de triples. España templó los nervios y cerró la puerta a su rival. De paso abrió una que le conduce a su mayor reto, unas semifinales del Mundial contra Estados Unidos.Resultados de los cuartos de final del Mundial.