Ecuador ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de la estrategia de Estados Unidos para enfrentar al crimen transnacional en la región. Durante su segunda visita al país, el secretario de Estado, Marco Rubio, destacó el nivel de cooperación alcanzado con el país y afirmó que Ecuador es “el mejor aliado” de Washington en la región para enfrentar esta amenaza. El respaldo llegó acompañado de nuevos recursos, equipamiento y operaciones conjuntas de seguridad.Para analistas, la posición que hoy ocupa Ecuador es resultado del alineamiento que el Gobierno de Daniel Noboa ha mantenido con Washington en materia de seguridad y política exterior. Sin embargo, consideran que el siguiente paso debe ser una mayor coordinación entre Ecuador, Colombia y Perú, cuyos gobiernos enfrentan amenazas comunes y ahora forman parte de la agenda regional de Estados Unidos. La lucha contra el crimen transnacional, señalan, requiere que los tres países trabajen de manera conjunta y no como esfuerzos aislados.La segunda visita de Rubio a Quito, además, se produjo como parte de una gira que incluyó a Colombia y Perú, países que atraviesan nuevos ciclos políticos.Publicidad“No tenemos mejor aliado en la región en términos de enfrentarse a lo que es la amenaza criminal transnacional”, afirmó Rubio el 9 de septiembre, durante su encuentro con Noboa en el Palacio de Carondelet. El funcionario estadounidense destacó que las fuerzas de élite de ambos países trabajan conjuntamente “a diario” para desmantelar a organizaciones criminales que Washington considera terroristas.Para Omar Sempértegui Zabala, analista y abogado especialista en derecho internacional y relaciones internacionales, Ecuador llegó a esta posición por haber avanzado antes que otros países de la región en el acercamiento a las iniciativas estadounidenses de seguridad.“Ecuador ha tratado de alinearse lo más pronto posible a las directrices que ha señalado o las directrices que ha sugerido el Gobierno de Estados Unidos”, explica.PublicidadPublicidadSempértegui señala que Ecuador ya había mantenido conversaciones con Washington sobre seguridad internacional, delitos transfronterizos, prevención del lavado de activos y financiamiento del terrorismo.“Ecuador comenzó a tomar la batuta en este asunto”, sostiene.El analista considera que ese alineamiento puede traducirse en acceso a capacidades que Ecuador todavía necesita desarrollar, principalmente en tecnología, vigilancia, inteligencia y equipamiento militar.“Estados Unidos está en la vanguardia del desarrollo tecnológico, armamentístico, supervisión y vigilancia”, afirma.Durante esta visita, Rubio anunció que el Gobierno estadounidense solicitará al Congreso $ 45 millones adicionales para contribuir al desmantelamiento de los grupos criminales y otros $ 10 millones para combatir la minería ilegal, el reclutamiento de miembros de bandas y las finanzas ilícitas.También anunció la entrega de un buque de 110 pies de la Guardia Costera estadounidense para las Fuerzas Armadas ecuatorianas y la transferencia de cinco interceptores que llegarán en los próximos meses.PublicidadPara Sempértegui, Ecuador puede aprovechar esa cooperación para fortalecer a sus fuerzas frente a amenazas que han dejado de ser exclusivamente locales. De la cercanía política a resultados concretosEl calificativo de Rubio también debe ser analizado desde el punto de vista de los resultados que Ecuador puede obtener de esta relación.Para Santiago Carranco, analista político internacional y decano de Relaciones Internacionales de la Universidad de Posgrado del Estado (IAEN), las declaraciones de los funcionarios deben diferenciarse de los resultados tangibles de la cooperación.“Hay que ser sensatos, objetivos y muy muy muy imparciales cuando hablamos de política exterior, porque lo comunicacional va a decir muchísimo, pero ya el tema de rigor específicamente en temas de cooperación o cuestiones tangibles es otra cosa”, señala.Carranco considera que más que hablar de confianza entre los dos países, se debe hablar de alineamiento en política exterior.“En relaciones internacionales no hay amistades, hay intereses”, advierte.Según el analista, Ecuador ha cumplido una serie de condiciones que han favorecido el acercamiento con Washington. Entre ellas menciona acuerdos migratorios, acuerdos intergubernamentales y la cooperación para operaciones contra organizaciones criminales.Carranco considera que la cercanía alcanzada durante los últimos años debe convertirse ahora en cooperación concreta, especialmente en materia militar, técnica y financiera.“Este alineamiento y esa cercanía tienen que ya este año convertirse concretamente en cooperación, cooperación ya sea militar, cooperación técnica o incluso cooperación financiera”, plantea.El analista compara la situación ecuatoriana con la colombiana y señala que Bogotá recibe alrededor de $ 400 millones anuales de cooperación estadounidense, mientras Ecuador todavía está lejos de ese nivel.“Creo que deberíamos de empezar a equiparnos”, sostiene.Una estrategia que mira a toda SudaméricaLa segunda visita de Rubio a Ecuador también debe leerse dentro del recorrido que realizó por Colombia, Ecuador y Perú. La gira ocurrió mientras los tres países atraviesan cambios políticos y mientras Washington busca fortalecer la cooperación regional frente al narcotráfico y el crimen organizado.Para Sempértegui, la estrategia estadounidense tiene una dimensión hemisférica y no se limita a un solo país.“No estamos hablando únicamente de lo que sucede en Ecuador, sino de lo que sucede en toda la región y para ello tenemos que considerar que todos los países tienen que colaborar”, sostiene.El analista considera que el denominado Escudo de las Américas plantea una visión de seguridad regional que puede involucrar a distintos países del continente y frente a amenazas como el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y el terrorismo.En ese esquema, Ecuador puede ocupar una posición relevante por el nivel de cooperación que ya mantiene con Estados Unidos. “Es importante hablar de Ecuador como un punto relevante”, señala.Carranco tiene una lectura similar sobre la dimensión regional, aunque pone el énfasis en los intereses estratégicos de Washington.“Esta gira revela directamente lo que está en su plan de seguridad”, afirma.A su criterio, Estados Unidos busca consolidar su influencia en América Latina y fortalecer relaciones con gobiernos que mantienen una postura de confrontación directa contra el narcotráfico, mientras procura reducir la influencia de otras potencias, entre ellas China, Rusia e Irán.La designación de Los Tiguerones como organización terrorista extranjera durante la visita a Quito es parte de esa nueva fase. El grupo se sumó a Los Choneros, Los Lobos y Los Chone Killers, ya incluidos por Washington en esa categoría.La cooperación también empieza a extenderse hacia otros ámbitos. Además de los nuevos recursos anunciados por Rubio, Ecuador y Estados Unidos avanzan en la actualización del tratado bilateral de extradición, vigente desde 1872. La propuesta contempla ampliar los delitos por los cuales una persona podría ser extraditada, incluyendo crimen organizado transnacional, terrorismo, corrupción y delitos fiscales.Para Carranco, Ecuador, Colombia y Perú deberían aprovechar este momento para coordinar una posición regional frente a Washington.“Deberíamos ya empezar nuestros gabinetes binacionales para empezar a generar una coalición de negociación con Estados Unidos”, plantea.La idea, explica, sería evitar que cada país compita individualmente por obtener mayor cooperación estadounidense y, en cambio, construir una agenda conjunta frente a un problema que trasciende las fronteras.“No son dos mafias ecuatorianas, colombianas o peruanas, es un crimen transnacional que nos afecta directamente a todos”, enfatiza.(I)
Ecuador, el mejor aliado de EE. UU. contra el crimen: su desafío está en articular una estrategia con Colombia y Perú, dicen expertos
La segunda visita de Marco Rubio al presidente Daniel Noboa dejó nuevos recursos, equipamiento y acuerdos de seguridad que estrechan la relación bilateral.













