“Ya no aguanto más”, “quisiera desaparecer”, “mi vida ya no tiene sentido” o “estarían mejor sin mí”, son potentes frases que muchas veces no se toman en cuenta y se dejan pasar; sin embargo, reconocer una señal de auxilio, saber cómo iniciar una conversación y acompañar sin juzgar son algunas de las acciones para ayudar a quien atraviesa una crisis. Y es que cuando alguien cercano deja de responder mensajes, se aleja de sus amigos, abandona actividades que antes disfrutaba o empieza a decir que es una carga para los demás, es momento de empezar a estar más alertas. Si bien la psicología señala que no hay un patrón exacto y único que permita reconocer a una persona en riesgo de suicidio, los expertos sí destacan la importancia de observar qué ha cambiado en alguien que conocemos. Aquí te comparto algunas pautas en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se conmemora cada 10 de septiembre.MIRA TAMBIÉN¿Qué cambios son señales de alerta frente al suicidio? Entre las manifestaciones que deben llamar la atención se encuentran el aislamiento social, el abandono de actividades que antes disfrutaba, cambios importantes en el sueño o apetito y el descuido del cuidado personal. También pueden presentarse irritabilidad persistente, apatía, tristeza profunda o alteraciones repentinas en el estado de ánimo.Algunas señales pueden pasar desapercibidas porque se confunden con estrés, cansancio o problemas cotidianos. Una persona puede continuar estudiando, trabajando y cumpliendo con sus responsabilidades mientras atraviesa internamente sentimientos de vacío, desesperanza o una profunda sensación de estar sobrepasada.También es importante prestar atención a expresiones como “ya no aguanto más”, “quisiera desaparecer”, “mi vida ya no tiene sentido” o “estarían mejor sin mí”, incluso cuando se presentan como una broma. “No siempre es posible identificar una situación de riesgo a simple vista. Lo importante es prestar atención cuando aparecen cambios drásticos y persistentes respecto a la forma habitual de comportarse, especialmente si están acompañados de desesperanza, aislamiento o pérdida de interés por actividades cotidianas”, explica la Dra. María Elena Escuza Pasco, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.Cuando algo en el comportamiento de una persona cercana genera preocupación, no es necesario esperar a tener certeza para acercarse. (Foto: RDNE Stock project / Pexels) / Ana Karotkaya Photography¿Cómo actuar para acompañar a una persona sin dejar de lado la ayuda profesional?Paola Lindo, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Lima, explica que “hoy una señal de auxilio puede llegar por un mensaje privado, una historia o una broma sobre desaparecer. Merecen atención las despedidas, los agradecimientos que parecen definitivos y frases como ‘estarían mejor sin mí’”. Ella brinda algunas pautas para acompañar a alguien cercano o un amigo. Pregunta directamente: cuando algo en el comportamiento de una persona cercana genera preocupación, no es necesario esperar a tener certeza para acercarse. Preguntar directamente: “¿Estás pensando en quitarte la vida?” no aumenta los pensamientos suicidas, sino que puede abrir un espacio para que la persona se desahogue. En ese momento, demostrar que te importa lo que te está contando puede ser más beneficioso que intentar encontrar una solución inmediata. Escucha sin juzgar ni minimizar: acompañar a alguien que atraviesa una situación así no significa tener las palabras perfectas. Lo importante es que la persona se sienta escuchada y tomada en serio. Frases como “no es para tanto”, “hay gente peor”, “tienes todo para estar bien” o “piensa en tu familia” pueden minimizar lo que está sintiendo. En cambio, se puede responder con “veo que esto te está sobrepasando” o “¿qué es lo que más te cuesta en este momento?”.Convierte el apoyo en acciones concretas: no basta decirle con palabras a alguien que estarás para apoyarlo. Ofrecerle ayuda específica puede ser mucho más útil. Por ejemplo, se le puede decir: “Podemos llamar juntas”, “te acompaño a la consulta” o “vamos a buscar dónde pueden atenderte”. Si la persona rechaza la ayuda, se puede proponer un primer paso más sencillo y mantener el contacto. Seguir preguntando cómo está y hacerle saber que puede contar contigo también forma parte del acompañamiento.Sigue presente después de la crisis: el acompañamiento no termina cuando la persona acepta buscar ayuda. Después de una crisis, mantener el vínculo también puede ser importante. Apoyarla para concretar una cita, preguntarle cómo se siente o invitarla a retomar actividades cotidianas son formas de hacerle saber que no está sola frente a lo que está atravesando. Pero una red de apoyo puede contribuir a que ese proceso tenga continuidad, sin asumir el papel de un terapeuta ni convertirse en el único sostén de la persona. No guardes el secreto si su vida está en riesgo: ser una red de apoyo también implica saber cuándo es necesario involucrar a otras personas. Si alguien te cuenta que está pensando en suicidarse y existe un riesgo inmediato, su seguridad está por encima de mantener la información en secreto. En estas situaciones, es importante involucrar a una persona de confianza y recurrir a profesionales o servicios de emergencia. La red de apoyo puede acompañar, pero no tiene que asumir sola una situación que requiere atención especializada.No basta decirle con palabras a alguien que estarás para apoyarlo, ofrecerle ayuda específica puede ser mucho más útil. (Foto: RDNE Stock project / Pexels) / Ana Karotkaya Photography¿Cuándo es momento de pedir ayuda?Los expertos destacan que no es necesario esperar a que la persona cuente lo que le ocurre para mostrar preocupación. Una pregunta sencilla y planteada sin presión puede abrir ese espacio: “He notado que últimamente estás un poco diferente, ¿cómo te has estado sintiendo?”. Además, es importante evitar frases como “todo va a estar bien”, “tienes que ser fuerte”, “hay personas que están peor” o “trata de pensar en otra cosa” ya que pueden terminar minimizando lo que siente. En cambio, expresiones como “entiendo que esto está siendo difícil para ti” o “si quieres hablar, estoy aquí para escucharte” reconocen lo que la persona está viviendo. “No se trata de tener la frase perfecta, sino de transmitirle a la persona que lo que siente importa y que no tiene que pasar por ese momento sintiéndose sola”, señala Karín Domínguez Ayesta, gerenta de Modo USIL de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL).Si durante la conversación aparecen expresiones de desesperanza, deseos de desaparecer o de no continuar, autolesiones o referencias a hacerse daño, la especialista recomienda preguntar de manera clara si la persona está pensando en suicidarse. Hacerlo no significa “darle ideas” ni aumenta el riesgo; puede darle la oportunidad de expresar lo que está atravesando. No es necesario esperar a una crisis. Si el malestar es intenso, persiste en el tiempo o comienza a interferir significativamente en la vida cotidiana, puede ser momento de buscar orientación profesional.Si te interesa la salud y el bienestar, te invitamos a sumarte a nuestros canales de WhatsApp y Telegram.SOBRE EL AUTORPeriodista con más de 15 años de experiencia. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú). Escribo sobre temas de interés en EE.UU., bienestar personal y salud mental.