En un contexto de cambios globales acelerados, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha intentado insuflar autoestima colectiva a través de su mensaje institucional con motivo del 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya. Hasta el punto de que ha asegurado que "estoy convencido de que la inmensa mayoría de nosotros creemos que Catalunya es un país único, capaz de hacer realidad todo aquello que se propone. Y es así". Aparte, ha aprovechado su tercer mensaje previo al 11S como presidente para reclamar "unidad de país" para afrontar algunos de los principales retos que están sobre la mesa, como la educación, el acceso a la vivienda o la financiación, y ha advertido del peligro para "la convivencia" que supone el auge de una extrema derecha envalentonada por los resultados que le proyectan las encuestas.PublicidadSegún ha manifestado al inicio del discurso, el hilo invisible que debe guiar el futuro de Catalunya es "la confianza en nosotros mismos" y ha hecho un llamamiento a "renovar la confianza en el país, en las instituciones y en las personas". Y ha proclamado que Catalunya debe ser la avanzadilla [en bienestar y prosperidad] para el resto de países de Europa y del mundo. Haremos grande Catalunya si no nos limitamos a mirarnos el ombligo y a arrugarnos".Tras citar algunos de los retos globales que, según él, vive el mundo, como la seguridad y la autonomía de Europa, la irrupción de la inteligencia artificial o la capacidad de adaptarnos a las consecuencias del cambio climático, ha afirmado que Catalunya "se está preparando bien y con ambición para afrontarlos con conciencia".Asimismo ha pedido actuar "con unidad de país" para afrontar ámbitos como "la educación, las infraestructuras, el acceso a la vivienda o el nuevo modelo de financiación". Temas actualmente bajo el foco -sea por la crisis en la enseñanza, los eternos problemas de la movilidad con Rodalies, el encarecimiento constante del precio de los pisos o el inminente aterrizaje en el Congreso del proyecto de nuevo modelo de financiación autonómica- y que, según Illa, durante "demasiado tiempo no han recibido ni los recursos ni la prioridad adecuados". En este sentido, ha enviado un claro mensaje al resto de formaciones políticas: "Si cada uno se limita a su propio interés, Catalunya pierde. Si todos pensamos y actuamos en el conjunto del país, Catalunya gana".Un país diversoIlla ha aprovechado la parte final de su intervención para alertar de los riesgos que conlleva el ascenso de la extrema derecha y la proliferación de los mensajes de odio. En este sentido, ha proclamado que "en Catalunya somos y queremos continuar siendo un solo pueblo", recuperando la consigna clásica de un catalanismo abierto e integrador que Aliança Catalana pretende hacer saltar por los aires. "Porque la nación es el consenso renovado de la ciudadanía a favor de la convivencia y del bien común", ha añadido el presidente.Publicidad"Nadie es más catalán que nadie. Catalunya somos todos y todas. Somos un país rico y diverso gracias a los vínculos humanos que hemos generado entre catalanes y personas de todas partes que han encontrado aquí su hogar y su país", ha remachado el jefe del Govern, para quien los catalanes deben sentirse orgullosos de "nuestra capacidad para que personas en diferentes lugares -de Andalucía a Extremadura, de Marruecos a Colombia- se sientan hoy catalanes y catalanas de pleno derecho con deberes también por cumplir".Finalmente, ha avisado de que "no podemos permitir que nada ni nadie ponga en peligro la convivencia en Catalunya", para insistir en que "en nuestra casa el odio no tiene cabida. En Catalunya sabemos que el bien y la esperanza trazan un camino más sólido y nos hacen un país más humano y más fuerte". Unas palabras claramente alejadas de los mensajes excluyentes que, a diario, envían la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, o su homólogo de Vox, Ignacio Garriga, entre otros.