El Káiser ha mutado a El Maestro. Rafael Márquez (Zamora, Michoacán, 47 años) ha sido presentado como el seleccionador de México. Goza el respaldo que ningún otro entrenador mexicano ha tenido en el banquillo. El exdefensor del FC Barcelona mantiene su brillo como leyenda del fútbol de su país y eso le vale para tener, de inmediato, la confianza de todo el entorno en México para ser el entrenador de la selección tricolor. Su legado ahora tendrá que pasar por otra lupa, la de la crítica de uno de los puestos que mayores cuestionamientos reciben en México, a veces más que a un político. La presentación de Márquez resulta ser, por primera vez en el fútbol de su país, la continuidad de un proyecto de largo plazo. Márquez toma el relevo de Javier Aguirre en un romance con la afición mexicana tras la Copa del Mundo del pasado verano, donde la selección hizo historia al ganar sus tres partidos en la fase de grupos, sin encajar gol. Jugó un quinto partido, el de los dieciseisavos de final ante una Ecuador que partía con mayor ventaja tan solo por la nómina de grandes futbolistas en Europa. Los mexicanos pelearon en octavos de final ante una exigente Inglaterra a la que llevó al límite en el Estadio Azteca (2-3). Pese a la eliminación, la afición se quedó con un buen sabor de boca porque, después de más de cuatro años, su selección mostró, con equilibrio, corazón y buen fútbol. El equipo anotó 10 goles y solo recibió tres, todos ante los ingleses. Eso les valió para quedar como el noveno mejor equipo del Mundial. “La ventaja es que no empezamos desde cero. Ya esa identidad ya la tenemos, la mostramos en el Mundial. La gente se identifica con este equipo. Hay que mantener lo que tenemos, hay que evolucionar, mejorar. Hay un margen de maniobra importantísimo. Hace dos años se decía: ‘Es que no hay jugadores, no hay líderes”, comentó Márquez en su primera comparecencia como entrenador. “Estoy súper contento. Ya es otra etapa, es una responsabilidad mucho más grande [que la de jugador]. Estoy nervioso de estar en la cancha, de poder transmitir. Me deja muy tranquilo el trabajo que se hizo en estos dos años. Me deja muy tranquilo la confianza de Javier. Como en todo en la vida habrá momentos buenos, no tan buenos. Lo importante es seguir avanzando”, agregó. El Maestro Márquez se forjó primero como el becario de Aguirre. El Vasco le contrató para ser su mano derecha en el pasado Mundial. Era una relación de ganar-ganar porque Aguirre podía tener el liderazgo en el grupo que hacía falta entre los futbolistas que parecían extraviados y Márquez podía poner en marcha sus estrategias defensivas y su visión de juego en los entrenamientos. Fueron la dupla que ilusionó a México en 2026. Ahora Rafa Márquez tendrá a dos consejeros como entrenadores auxiliares como Juanma Lillo, quien fuera la mano derecha de Pep Guardiola, y Andrés Guardado, su excompañero en la selección y que desde hace meses se ha forjado como entrenador en el Betis. También podrá contar con Vidal Paloma en la parte de metodología y desarrollo, Pol Llorente como su preparador físico y Xabier Mancisidor como entrenador de porteros. “Me ganaban las ganas de que los conocieran. Todo fue muy natural, no fue difícil de convencerlos. Dios puso todo en el camino, Me siento muy satisfecho de haber conseguido: nos complementamos”, contó el nuevo seleccionador. “Queremos potencializar al fútbol mexicano, con gente de calidad, con gente que ha estado en el máximo nivel mundial”, agregó.Las esperanzas del fútbol mexicano están puestas en la pizarra de Márquez, quien disputó cinco Mundiales, en todos fue el capitán. El exjugador ha sido visto con admiración por más de cuatro generaciones por su calidad con el balón y por la capacidad de unir grupos sin necesidad de gritar o ser explosivo. Márquez intentará ayudar a sus jugadores a que den el salto a las Ligas europeas. “La selección es una gran vitrina para el exterior, teniendo el cuerpo técnico que tengo, el apoyo de directivos, no me queda más que brindar mi máximo para potencializar al jugador y que pueda ser más visible y pueda ir a Europa”, contó. “Lo que me va a dejar dormir tranquilo es el cómo les voy a transmitir, convencer, inspirar”, dijo Márquez sobre el trabajo con sus jugadores. En la nómina con la que podrá contar sobresalen Julián Quiñones, recién incluido en la lista de candidatos para ganar el Balón de Oro; Johan Vásquez, un fino central zurdo; Armando Hormiga González, recién fichado en el Olympiacos de Grecia y el adolescente Gilberto Mora, la joya mexicana que en octubre cumplirá 18 años.
Rafa Márquez toma el mando de la selección mexicana: “La ventaja es que no empezamos desde cero”
El antiguo capitán y exjugador del FC Barcelona se rodea de un sólido cuerpo técnico con su excompañero Andrés Guardado y con el español Juanma Lillo















