WASHINGTON.- La carrera por rearmar a Estados Unidos y otras potencias occidentales frente a conflictos cada vez más prolongados abrió una oportunidad inesperada para una empresa creada hace apenas dos años.

Covenant, una start-up estadounidense respaldada por el magnate tecnológico Peter Thiel y algunos de los fondos de inversión más influyentes de Silicon Valley, irrumpió esta semana en el sector de defensa con una promesa ambiciosa: producir miles de misiles de crucero de largo alcance a una fracción del costo de los sistemas tradicionales.

Fundada en 2024 y hasta ahora relativamente desconocida fuera de los círculos especializados, Covenant anunció la apertura de una planta de producción en Dallas y la puesta en marcha de un plan industrial que busca fabricar hasta 5000 misiles anuales hacia 2028.

La compañía asegura además que ya cerró pedidos por unos 150 millones de dólares, con las primeras entregas previstas para 2027.

El desembarco de Covenant refleja una transformación más amplia en la industria militar estadounidense, donde las empresas tecnológicas financiadas por capital de riesgo ganan terreno frente a los gigantes tradicionales de la defensa.