A casi 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el expresidente estadounidense George W. Bush reconstruyó parte de lo ocurrido dentro de la Casa Blanca durante las horas y los días posteriores al ataque. En una conversación pública junto con la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice, explicó cómo su gobierno buscó coordinar al FBI y la CIA en medio de una crisis sin precedentes. Operación de supervivencia del 11S: las decisiones extremas del Servicio Secreto tras el ataque a las Torres Gemelas El encuentro se realizó en la Biblioteca Presidencial George W. Bush, en Dallas, donde el exmandatario, de 80 años, recordó las decisiones que marcaron el comienzo de una nueva etapa para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos. Rice, quien al momento de los atentados era asesora de Seguridad Nacional, describió el clima de caos e incertidumbre que atravesaba al Poder Ejecutivo.
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La reunión del FBI y la CIA en el Salón Oval tras el 11-S Según relató Rice, hasta entonces el FBI y la CIA enfrentaban importantes restricciones para intercambiar determinada información. Esas limitaciones estaban relacionadas, entre otros factores, con las normas establecidas para proteger las libertades civiles y separar las investigaciones criminales internas de las operaciones de inteligencia exterior. La magnitud de los ataques obligó al gobierno a modificar de inmediato esa dinámica. Desde la mañana posterior al atentado, el entonces director del FBI, Robert Mueller, y el jefe de la CIA, George Tenet, comenzaron a ingresar diariamente al Salón Oval para presentarle al presidente toda la información disponible. Ambos funcionarios debían mostrarle a Bush lo que las agencias detectaban dentro de una denominada “matriz de amenazas”. De acuerdo con Rice, el documento elaborado durante la mañana del 12 de septiembre de 2001 tenía el tamaño de una guía telefónica, una imagen que refleja la cantidad de advertencias, datos e hipótesis que las autoridades debían examinar. 11 de septiembre: documentos desclasificados revelan nuevos datos sobre la toxicidad del aire en Nueva York tras los atentados La coordinación entre las dos agencias se convirtió así en una de las primeras respuestas institucionales frente a la amenaza terrorista. El objetivo era reunir información que hasta ese momento permanecía distribuida en distintos organismos y determinar si existían planes para lanzar nuevos ataques contra territorio estadounidense. Condoleezza Rice recordó la discusión con George W. Bush Rice también reveló que levantó la voz al hablar con Bush durante las primeras horas de la emergencia. El presidente se encontraba en Florida cuando se produjeron los ataques y manifestó su intención de regresar inmediatamente a Washington, una decisión que generó preocupación entre sus asesores de seguridad. “Quédate donde estás. Estados Unidos está bajo ataque. Aquí no es seguro”, recordó Rice que le respondió. La exfuncionaria sostuvo que volvería a actuar de la misma manera, debido a que en ese momento no se conocía la dimensión completa de la ofensiva ni cuáles podían ser los próximos objetivos. Bush se encontraba visitando una escuela primaria de Sarasota, Florida, cuando recibió la noticia. Mientras participaba de una actividad con estudiantes, su jefe de gabinete, Andrew Card, se acercó y le comunicó que un segundo avión había impactado contra el World Trade Center y que el país estaba siendo atacado. El recorrido de Bush antes de regresar a la Casa Blanca Después de abandonar la escuela, el mandatario fue trasladado primero a una base militar de Luisiana y posteriormente a otra instalación en Omaha, Nebraska. Esos movimientos respondieron a los protocolos de seguridad implementados mientras las autoridades intentaban establecer si el presidente también podía ser un objetivo. Bush regresó finalmente a Washington y dirigió un mensaje televisado a la nación. Durante aquella noche permaneció en un búnker ubicado debajo de la Casa Blanca. Al día siguiente comenzó a comunicarse con mandatarios y dirigentes internacionales mientras su administración analizaba las consecuencias de los ataques. Al recordar aquellas decisiones, el expresidente afirmó que no quería que Estados Unidos “perdiera su alma”. Explicó que, mientras el país defendía sus libertades, buscaba que la población recordara el valor que esas mismas libertades tenían dentro de la sociedad estadounidense. Bush también señaló que una parte considerable de la población actual no vivió directamente el 11-S. “Lo triste es que un tercio de nuestra nación no tiene idea de lo que estamos hablando”, expresó. Según el exmandatario, las nuevas generaciones no presenciaron el sacrificio, el coraje y la voluntad de ayudar que se manifestaron después de los atentados. Los atentados del 11 de septiembre y sus consecuencias Los ataques fueron ejecutados por 19 integrantes de Al Qaeda, quienes secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos aeronaves impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, una tercera golpeó el Pentágono y la cuarta cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la cabina. Un documental de Netflix revela las consecuencias del atentado a las Torres Gemelas Los atentados provocaron la muerte de 2.977 víctimas, sin contar a los 19 secuestradores, y dejaron miles de heridos. Nueva York concentró la mayor parte de las víctimas mortales, con aproximadamente 1.600 fallecidos en la Torre Norte y alrededor de un millar en la Torre Sur. Las consecuencias sanitarias continuaron durante las décadas posteriores. Bomberos, policías, rescatistas, trabajadores y sobrevivientes desarrollaron enfermedades vinculadas con la exposición al polvo y las sustancias tóxicas liberadas tras el derrumbe. Miles de personas murieron posteriormente como consecuencia de cánceres y otras patologías relacionadas con el 11-S. En la semana previa al aniversario, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, difundió más de 170.000 páginas de documentos que hasta entonces no habían sido divulgados sobre la calidad del aire después de los ataques. Según la información publicada, los registros indicaban que funcionarios municipales conocían los riesgos existentes en la zona cero pese a las garantías ofrecidas públicamente en aquel momento.












