El controvertido fiscal general, aspirante al Senado, recibe en Dallas el apoyo del presidente y usa su discurso en el cónclave republicano para intentar movilizar a los suyos

Al presidente Donald Trump no le tembló la voz para halagar al fiscal general de Texas, Ken Paxton, en la primera noche de la inusual convención que convocó para tocar el corazón de su base de cara a las elecciones de medio término de noviembre. Y el candidato al Senado lo necesita. Sus posibilidades de ganar se tambalean apenas a 54 días de que los votantes salgan a decidir.

“Tenemos que elegir a Ken Paxton”, ordenó el mandatario a sus seguidores reunidos en la arena del Centro American Airlines, en Dallas. “Si hace falta volveré a Texas una, dos, tres veces. Las veces que sean necesarias”, insistió Trump al respaldar a este candidato, a quien muchos republicanos en Washington —y en su propio Estado— pusieron distancia tras el escándalo por abuso de poder que lo llevó a una investigación en el Congreso de Texas.

La contienda por ese escaño ha atraído la atención nacional no solo por las dudas sobre el nivel de apoyo que Paxton recibirá de los republicanos en Washington, sino porque el partido está en riesgo de perder su primera elección estatal desde 1994. A menos de dos meses del 3 de noviembre, el agregador de encuestas Real Clear Politics le da una estrecha ventaja de 2,4 puntos porcentuales al candidato demócrata, James Talarico.