Aquellas y aquellos que no sigan el tenis, tal vez hayan oído hablar alguna vez de Aryna Sabalenka, quizá de refilón o porque simplemente se la hayan encontrado de manera fortuita en las redes sociales. De Elena Rybakina, sin embargo, prácticamente no hay rastro más allá del entorno tenístico. Ahora, así funcionan las cosas, la historia depara un brusco giro de guion y la sigilosa ascensión de la segunda —nueva número uno al haber alcanzado las semifinales de Nueva York, como así se lo exigían las cuentas del ranking— simboliza la pérdida del trono para la primera. Dos mundos y dos estilos radicalmente distintos. La exhibición constante de una contrasta con la invisibilidad de la otra.Poco o lo justo se sabe de Rybakina, que se incorporó al circuito de manera silenciosa y que por esa vía ha escalado hasta la cima. Triunfó en Wimbledon (2022) y esta temporada en Australia, pero su gobierno nada tiene que ver con el de Sabalenka. Frente a la exposición y el perfil americanizado de esta (28), ella plantea un camino completamente distinto, introspectivo y desmarcado de lo mediático. “Las preguntas son casi las mismas, así que ya no sé qué decir. Preguntas simples, respuestas simples”, contestaba molesta hace un par de años en Roland Garros, sin ninguna gana de atender a los periodistas y sí de refugiarse en el vestuario y las pistas, su espacio para la expresión.No obstante, compite de la misma forma que vive su profesión, con gesto neutro y proyectando escasas señales; sea cual sea la circunstancia, vengan mejor o peor dadas. Desde el punto de vista emocional, parece imposible descifrarla. “No, en realidad suceden muchas cosas ahí dentro [en su mente]. Los que me conocen son capaces de percibirlo”, decía este martes, después de remontar el cruce con la china Qinwen Zheng (3-6, 6-1 y 6-4, tras 2h 14m) y de convertirse así en la trigésima número uno del listado de la WTA, creado en noviembre de 1975. A pesar de los éxitos logrados, Rybakina lucía la misma expresión contenida de siempre y relativizaba lo conseguido.“No, cuando era una niña nunca pensé que sería profesional o que jugaría este tipo de torneos. Decidí hacerme profesional a los 17, pero no sabía hasta dónde podría llegar. Simplemente me divertía jugando con mis amigas después del colegio”, relata.Aterrizó en Nueva York entre algodones, sin la seguridad de poder participar por una dolencia en el talón izquierdo que ha ido arrastrando durante las últimas semanas. Fue duda hasta última hora, pero finalmente entró en el cuadro y como viene haciendo desde que se destapó en Londres, hace cuatro años, ha ido progresando hacia las cotas finales del torneo. Ella, Jessica Pegula y Coco Gauff aspiraban a destronar a Sabalenka, y las cuatro relucen en el cartel de las semifinales que se disputarán este jueves. En cualquier caso, Rybakina (27) figura ahora en lo más alto, después de dos años de inquebrantable mandato (un total de 99 semanas consecutivas) de la tenista de Minsk.Por qué KazajistánFrente al bailoteo, las portadas y las joyas de una, con una legión de 5,6 seguidores a sus espaldas, la otra ha transitado siempre de puntillas y no alcanza el millón de followers en Instagram. “Esto no cambia nada”, dice ya desde las alturas. Mide 1,84. “Yo prefiero ganar Grand Slams, lo importante son los títulos. Estoy haciendo lo imposible para ganar aquí. En el fondo, creo que todo esto se aprecia más adelante, cuando ya has terminado tu carrera. A mí aún me queda mucho por hacer, quiero seguir ganando trofeos”, ampliaba, al mismo tiempo que dice sentirse “orgullosa” de su elección. Al no recibir ayuda económica y en la línea de varios profesionales, en 2018 decidió representar a Kazajistán, a pesar de haber nacido en Moscú. “Ahora, allí se juega al tenis”.Rybakina, con 13 títulos en su haber, siguió los pasos de algunas compañeras como Yaroslava Shvedova, Galina Voskoboeva, Yulia Putintseva, o Alexander Bublik, Mikhail Kukushkin o Alexander Shevchenko en el circuito masculino. Su juego se caracteriza por el poderío con el servicio —domina varios apartados estadísticos del torneo— y por sus golpes, planos, pesados y profundos. Su larga zancada le permite abarcar pista con facilidad.En su banquillo continúa el croata Stefano Vukov, a pesar de que en 2025 la WTA suspendiera al técnico provisionalmente por una investigación relacionada con presuntos abusos psicológicos. El castigo fue de un año, pero la tenista defendió a su entrenador públicamente y a los meses, un tribunal independiente aceptó la apelación. The Athletic publicó una información en la que se hablaba de “insultos y comentarios denigrantes” y de haberla llevado “más allá de sus límites físicos”.“Mi preparación para este torneo no fue buena”, aseguraba estos días. Sin embargo, está a solo dos peldaños de conquistar otro major. “Si sucede, estaría bien poder decir eso de ‘tengo tres de cuatro’, pero ya veremos qué pasa…”, amplía la kazaja, que en el último informe de ganancias elaborado por la revista Forbes, aparecía en la décima posición de la lista. Por delante de ella están Serena, Sabalenka, Gauff, Zheng y Swiatek. En concreto, Rybakina facturó durante el último año 17,4 millones de dólares (14,9 de euros), de los que 6 (5,1) corresponden a los acuerdos publicitarios; la que le precede en el apartado comercial, Swiatek, percibió 9 millones de dólares más (7,7). Ella, sin embargo, no parece estar muy pendiente de los focos.CUATRO OPCIONES LOCALESA. C. | Nueva YorkRybakina se enfrentará este jueves a Gauff en el segundo turno de semifinales (hacia las 3.00, Movistar+). La estadounidense, de 22 años, avanzó gracias a una meritoria victoria contra la rusa Andreeva, que dispuso de dos pelotas de partido y finalmente cayó: 2-6, 7-6(7) y 6-2 (en 2h 19m).Campeona en 2023, Gauff reaparecerá en la penúltima ronda tres años después y EE UU confía en sus cuatro semifinalistas: Gauff y Pegula en el cuadro femenino, y Ben Shelton y Frances Tiafoe en el masculino.Cabe recordar que en la edición de 2002 el éxito local fue doble, con Pete Sampras y Serena Williams como ganadores. Ahora habrá un finalista garantizado, puesto que Michelsen y Tiafoe se medirán el viernes. El otro cruce lo protagonizarán Alexander Zverev y Karen Khachanov.El alemán batió a Botic van de Zandschulp (6-2, 7-5 y 6-1, en 2h 17m) y tras haber triunfado en Roland Garros y haber alcanzado la final de Wimbledon, está ante otra situación de privilegio. Es su tercera semifinal en Nueva York. Khachanov, por su parte, rindió a Alexander Blockx (6-2, 7-5 y 3-2 en 1h 38m).Por otra parte, la jornada también deparó la eliminación de la pareja formada por Marcel Granollers y Horacio Zeballos. Los últimos campeones cedieron ante Rajeev Ram y Joe Salisbury por un doble 6-4 (en 1h 27m). El estadounidense y el británico encadenaron tres títulos seguidos en 2021, 2022 y 2023.