Noticia Exclusivo suscriptores La inteligencia artificial ya sustituye a los profesores en algunos colegios. Foto: iStockSUBDIRECTOR VIDA10.09.2026 10:37 Actualizado: 10.09.2026 10:37
Noruega, Nueva York y Los Ángeles ya restringen el uso de inteligencia artificial en las aulas. Y detrás de esas decisiones hay una pila creciente de estudios que respaldan la preocupación. LEA TAMBIÉN Noruega fue el primer país en tomar una decisión drástica. El 19 de junio de 2026, el primer ministro Jonas Gahr Støre anunció una prohibición casi total del uso de IA generativa para estudiantes de primero a séptimo grado, es decir, niños de entre seis y trece años.La medida entró en vigor con el inicio del año escolar, en agosto de 2026. Los estudiantes de octavo a décimo grado, de catorce a dieciséis años, sí pueden usar estas herramientas, pero solo bajo supervisión directa de un docente.A partir de los diecisiete años, en cambio, se anima a los estudiantes a desarrollar sus propias competencias en inteligencia artificial.El gobierno noruego no se quedó solo en la prohibición. Junto con la restricción, anunció más financiamiento para libros físicos en las aulas, en un giro que busca revertir más de una década de digitalización acelerada del sistema educativo del país escandinavo.Detrás de la decisión hay una preocupación concreta: la caída sostenida de los resultados de Noruega en las pruebas Pisa, que el Gobierno atribuye en parte al uso intensivo de dispositivos digitales entre los estudiantes más jóvenes.Estados Unidos siguió un camino parecido, aunque desde los distritos escolares y no desde el Gobierno federal. El 2 de septiembre de 2026, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció una moratoria de un año sobre el uso de IA generativa para los estudiantes de preescolar hasta octavo grado, que afecta a cerca de 600.000 estudiantes.La medida prohíbe, además, los chatbots de "compañía" que simulan vínculos personales con los menores. Nueva York ya había prohibido y luego revertido el uso de ChatGPT en 2023, así que esta vez creó una Coalición de Tecnología en las Escuelas que evaluará el impacto antes de decidir su futuro.Los Ángeles, el segundo distrito escolar más grande del país, restringió el acceso a herramientas de IA generativa en los dispositivos escolares para el ciclo 2026-2027, aunque los docentes conservan su acceso.Otros países optaron por restricciones por edad en lugar de prohibición total. Emiratos Árabes Unidos prohíbe la IA generativa para menores de trece años o estudiantes por debajo de séptimo grado, y veta su uso en exámenes formales.Italia, por su parte, exige consentimiento parental para que los menores de catorce años usen IA, bajo su Ley 132 de 2025, vigente desde octubre de ese año.La Unión Europea clasifica la educación como de "alto riesgo" en su Ley de IA, aunque esa norma solo cubre los sistemas que usan las instituciones sobre los estudiantes, no las herramientas que los alumnos usan para hacer tareas. Sus obligaciones ni siquiera están vigentes: un ajuste conocido como "Digital Omnibus" aplazó el plazo hasta diciembre de 2027.No todos se mueven en la misma dirección. China volvió obligatoria la instrucción en IA desde los seis años, aunque prohíbe su uso independiente en primaria y prohíbe a los docentes sustituir su labor con estas herramientas. Polonia, en cambio, está lanzando laboratorios de inteligencia artificial en sus colegios.El declive de la comprensión, síntesis, análisis propio y pensamiento crítico es evidente. Foto:iStockLa evidencia detrás de las decisionesEstas medidas no surgieron de la nada. Responden a una acumulación reciente de estudios que documentan, con datos duros, el costo del uso de IA en el aprendizaje. El más citado por los gobiernos que han tomado medidas es un informe de la Institución Brookings, publicado en enero de 2026 por su Centro para la Educación Universal.El equipo de investigadores hizo un año de trabajo de campo: entrevistas, grupos focales y consultas a más de 500 estudiantes, docentes, padres, líderes educativos y tecnólogos en 50 países, sumados a una revisión de más de 400 estudios académicos y un panel de expertos.Su conclusión fue tajante: "en este punto de su trayectoria, los riesgos de utilizar inteligencia artificial generativa en la educación de los niños superan sus beneficios", escribieron los autores.Rebecca Winthrop, una de las autoras del informe, lo resumió así: "Cuando los niños usan inteligencia artificial generativa que les dice cuál es la respuesta, no están pensando por sí mismos. No están aprendiendo a distinguir la verdad de la ficción. No están aprendiendo qué hace bueno a un argumento".El informe advierte, además, que la IA puede ampliar las brechas educativas en lugar de cerrarlas, porque las herramientas gratuitas más accesibles para colegios con menos recursos suelen ser también las menos confiables.A ese informe se suma la evidencia neurocientífica, encabezada por un estudio del Laboratorio de Medios del MIT.La investigadora Nataliya Kosmyna y su equipo dividieron a 54 participantes en tres grupos —uso de un modelo de lenguaje como ChatGPT, uso de un buscador, y escritura sin ninguna herramienta— para redactar ensayos tipo SAT durante cuatro meses, mientras monitoreaban su actividad cerebral con electroencefalografía.Los resultados mostraron que el grupo que usó inteligencia artificial tuvo la conectividad neuronal más débil en las redes vinculadas a memoria, atención y trabajo analítico.Ese mismo grupo tuvo más dificultad para recordar, e incluso para citar, lo que ellos mismos habían escrito. El sentido de "propiedad" sobre el ensayo fue el más bajo entre los usuarios de IA y el más alto entre quienes escribieron sin ayuda.Lo más llamativo: cuando esos mismos estudiantes volvieron a escribir sin la herramienta, siguieron mostrando menor conectividad cerebral que quienes nunca habían usado el chatbot, lo que sugiere un efecto que persiste en el tiempo.Kosmyna aclaró que el estudio no midió "daño cerebral" ni coeficiente intelectual, y que el orden de uso importa: la inteligencia artificial ayuda más cuando se introduce después de que el estudiante ya pensó por su cuenta, no antes.inteligencia artificial Foto:inteligencia artificialEl estudio con la muestra más grande hasta ahora viene de China. Investigadores de la Universidad de Estocolmo y la Universidad de Hong Kong —David Strömberg, Victor Lei y Yanhui Wu— siguieron durante 30 meses, entre 2022 y 2025, a 26.811 estudiantes de secundaria en un condado del centro de China.Cruzaron datos administrativos de tareas, exámenes mensuales y exámenes de ingreso a la universidad, comparando a los usuarios de IA con quienes no la usaban.Los hallazgos son precisos: el uso de inteligencia artificial en las tareas subió las notas de tareas un 18 por ciento y redujo el tiempo de realización de 64 a 45 minutos.Pero, en un plazo de seis meses, los puntajes en exámenes a libro cerrado cayeron un 20 por ciento. Los exámenes de ingreso a la universidad cayeron entre un 18 y un 24 por ciento, con el mayor deterioro apareciendo recién después de casi dos años de uso continuo.El daño no fue parejo entre materias. Cayó más en ciencias sociales, con un 27 por ciento, que en materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, con un 22 por ciento, o en idiomas. Tampoco fue parejo entre estudiantes: el deterioro fue mayor en los de menor edad, en los de mejor rendimiento previo y en los varones.Hay un dato paradójico en el estudio: los estudiantes de mejor desempeño fueron los más afectados, precisamente porque eran los que mejor sabían "instruir" a la inteligencia artificial para producir tareas de alta calidad sin necesidad de pensar ellos mismos.Solo el 19 por ciento de los usuarios de IA —quienes la usaban como tutor para razonar y no para generar respuestas directas— lograron mantener resultados estables.Un cuarto hallazgo relevante tiene que ver con la inflación de notas y la pérdida de valor de las calificaciones como medida real de aprendizaje. Un estudio del investigador Igor Chirikov, de la Universidad de California en Berkeley, analizó más de 500.000 calificaciones en 319 cursos universitarios, dictados entre 2018 y 2025 en una universidad de Texas.Encontró que, en los cursos más "expuestos" a la inteligencia artificial —como escritura y programación—, la proporción de notas A subió 13 puntos porcentuales, cerca de un 30 por ciento respecto a la línea base de 2022.Ese aumento se concentró específicamente en las tareas para la casa, no en los exámenes presenciales, lo que indica que la IA está sustituyendo el esfuerzo del estudiante en las tareas no supervisadas."Como mucho la inteligencia artificial está ayudando a la gente a ser más productiva, creo que puede estar dañando su aprendizaje", dijo Chirikov. Su conclusión es contundente: las notas se están volviendo un indicador cada vez menos fiable de lo que el estudiante realmente sabe hacer.Finalmente, hay un cuerpo de evidencia sobre pensamiento crítico y dependencia tecnológica que completa el panorama. Revisiones sistemáticas como la de Zhai y otros investigadores, de 2024, documentan que la sobre confianza en la inteligencia artificial está asociada con un declive en el pensamiento crítico, el razonamiento analítico y la capacidad de detectar contenido sesgado o inexacto generado por la propia herramienta.Un estudio con 580 estudiantes universitarios chinos, publicado en la revista ScienceDirect, encontró que la dependencia de la inteligencia artificial se asocia con menor pensamiento crítico, y que la fatiga cognitiva actúa como mecanismo que explica parte de ese efecto.La alfabetización informacional, en cambio, amortigua el daño: los estudiantes con más criterio para evaluar información resultaron menos vulnerables a los efectos negativos de la dependencia tecnológica.Un estudio adicional sobre el uso de inteligencia artificial en la elaboración de estudios de caso encontró un efecto negativo claro y medible sobre el desempeño en exámenes, con el impacto más fuerte concentrado, otra vez, en los estudiantes de mayor potencial de aprendizaje.Todos estos hallazgos apuntan en la misma dirección: la inteligencia artificial puede mejorar el resultado inmediato de una tarea, pero al costo de vaciar el proceso de aprendizaje que esa tarea estaba diseñada para generar.Como lo resumió el propio informe de Brookings, citando a un estudiante que participó en sus grupos focales: "Es fácil. No necesitas usar tu cerebro".REDACCIÓN EDUCACIÓN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







